Wes puso cara de enojo fingida primero, y después sonrió.
- Eso puede cambiar- dijo- ¿Recuerdas qué día es hoy?
- ¿Es lunes?- le contestó ella, burlándose.
- El nombre del día no. Mira que tienes un pésima memoria- le dijo él poniendo cara de exasperación- ¡Ah! y tampoco se trata de la fecha, por si pensabas decir una tontería así.
- Entonces no tengo ni la más remota idea de qué tenga de especial el jodido día de hoy.
Ambos caminaban desde el edificio de práctica hasta el comedor. Wes intentó volversélo a preguntar, pero desistió en cuanto se dio cuenta de que ella jugaba con él. Después de un rato, ella le dijo:
- Broma, broma. Claro que no olvido el día de hoy. Hay examen de habilidad, ¿Cierto?
- !Así es¡- gritó Wes, después esbozó una sonrisa que claramente decía que pensaba derrotarle.
- ¡Yo sólo escucho un "blah-blah-blah"!- Le contestó Yumie sin volverse- Esta tarde lo veremos.
Wes sonreía y ponía los ojos en blanco, por divagar entre sus ambiciones, mientras se quedaba parado.
Se imaginaba que por fin tendría más nivel que Yumie.
- Por cierto- Le dijo ella burlándose, ya bastante adelante- deberías quitar esa cara...!Cualquiera que te viera pensaría que tienes semejante pinta de tonto¡
La cara de Wes volvió a tornarse irritada, como si le hubieran tirado de su nube de sueños.
- !Y tú deberías dejar ser a los demás¡- exclamó, pero Yumie ya estaba bastente lejos como para oírle.- ¡Huff! ¿por que aqui no hay gente normal?- murmuró para sí y siguió a Yumie hasta el comedor.
El comedor estaba bastante concurrido ya que era más de medio día. Bastantes chicos conversaban animadamente mientras comían. Yumie y Wes pasarón rápidamente por ahí y se dirigieron a sus dormitorios.
- Oye, no sé tú, pero yo tengo hambre- le dijo Wes, como si en realidad se lo dijera así mismo. Yumie no le prestó atención.- El examen es a las 2 de la tarde y ya es mediodía, si no comemos no podremos ganar...
- Ve a comer entonces. Pero por si no lo recuerdas ahora tú, señor no-olvido-nada, el examen de hoy es entre equipos- le dijo Yumie.
La cara de Wes se pintó con un temor notorio. Yumie al verlo, dejó salir una de sus sonrisas maliciosas.
- ¿Por que esa cara, Wes?- le dijo- ¿No que querías un buen adversario? !Si me derrotas, obtendrás subir tu nivel¡
-¿Estás loca?- le soltó sin más, ahora encorbado y con cara de que no le podría pasar algo peor en ese día- ¿Por que tenía que ser contra ti?
Después de decir esto, su mente empezó a maquinar cosas, tratando de explicarse con sus divages lo que sucedía.
- Ya sé- empezó a decir-!quizá El jefe Kaito me odia desde el día en que le gané un partida de cartas y ahora se desquita cambiando la forma del examen¡
- Wes...
- O quizá fueron los chicos del segundo piso, que les caigo mal por que saben que les resulto más atractivo a las chicas que ellos...
- Sí claro, claro.!Éso debe ser¡
- Tal vez sea esa ardilla del jardín trasero...!no le agrada que me siente bajo el árbol en el que vive¡
- .... Qué idiota eres....
- O quizá, o quizá...- siguió Wes con cara desencajada, caminado de un lado a otro del pasillo.
- O quizá seas un tonto,que el destino que te aguarda hoy es que te pateé el tracero frente a todo el mundo. En resumen, quizá eres un tonto con mala suerte.- Rió Yumie.
Wes se paró en seco y la miró largamente.
-...He pensado que quizá sea eso- concedió poniéndose pálido.
Yumie soltó una carcajada.
- Ya lo comprendes. Ahora lárgate a comer para que disfrutes de mostrarte con dignidad por aqui. Después de las 2 o 3 de la tarde de hoy, no volverás a salir de tu dormitorio por lo menos hasta dentro de 2 semanas- le dijo, pero estaba claro que era una broma.
- Vale, vale- dijo Wes, dejando de actuar- pero no necesitas ser tan cómo eres... ya tienes bastante respeto aqui por ser una de nivel 9.¿ Alguna vez observas cómo te miran los nuevos? Eso sí que da miedo.
Ambos rieron. Wes fue directo al comedor, mientras que Yumie se pasó un rato en la ventana de su habitación. La tarde iba cayendo, con el cielo tan azul y el viento tan fresco.
En unas pocas horas más, todos se reunirían para precenciar el examen de habilidad.
martes, 29 de septiembre de 2009
lunes, 28 de septiembre de 2009
Capítulo 1: Amanecer
Es una lùcida mañana en la cúal la historia tiene comienzo.
El sol ya estaba casi en medio del cielo, el viento revoloteaba una a un a las hojas de los frondosos árboles. Se podía oíar algo de alboroto en la mayoría de los edificios: en los de prácticas, en el comedor y en algunos dormitorios.
Frente al edificio de práctica de disparo, sentado bajo un árbol, estaba un chico de cara seria, pero que hacía subir y bajar una hoja de árbol con su aliento, mientras que sonreía complacido. La brisa de la mañana le revolvía el cabello blanco. Varios disparos se oían, y después de escuchar algunos, decidió entrar al edificio. Mientras se levantaba, palpaba con los dedos una profunda cicatriz bajo el ojo izquierdo.
- ¿Será posible que la que esta ahí adentro sea...?- pensó mientras se aproximaba a la puerta del edifició y miró un rato adentro.
Sólo había dos personas: un chico hasta el fondo y una chica. La chica estaba vestida con una larga gabardina color negro,con la insignia de la agencia en la manga derecha. Prácticaba disparo con un gran shotgun, de nueva generación. Cada que disparaba, el movimiento hacía que su larga cabellera negra se ondulara, como si la moviera el viento para presumirla. Realizó varios disparos, pero ninguno acertó en el blanco. Él se acercó y le murmuró al oído, burlándose:
- Espero que pelees a mano limpia mejor que como disparas.
Ella se volvió con mirada hostil. Pero se suavizó al tiempo que decía:
- Creí que sería algún idiota presuntuoso, pero sólo eres tú- se volvió completamente y puso cara pensativa- mmm... pero supongo que las dos cosas son lo mismo.
- Ya sé que estás celosa que yo haya pasado este sencillo entrenamiento y tú no.- le dijo él, acomodándose la camisa- Estoy aqui para echarte una mano.
- Ya, ya- le dijo ella dándole la espalda, recargando el shotgun en el hombro con desdén, haciendo que éste produciera un ruido sordo al pegar- Tengo un maravilloso compañero... el problema es que no hace nada.
- ¿De nuevo me estas...?- Empezó él con cara roja de enojo.
- No, nada de eso- ella se alejó unos pasos. El shotgun hacía ruido a cada paso que daba- Sólo me estaba preguntando si de casualidad el señor prodigioso no tiene algo mejor que hacer... No sé...
Entonces con una rápidez extraordinaria volvió a acomodarse el shotgun y le apuntó.
- ...Algo hace como entrenar movimientos de defensa!
El pondría cara de algo, pero no de sorpresa. Se puso las manos sobre la cintura y esbozó una de sus tantas sonrisas burlonas.
- Oh, ya veo- miró con atención el shotgun y luego a ella, que ocultaba la mirada furtiva tras el cabello- Pero, honestamente, si eres tú la que me apunta con eso, no creo que necesite tan siquiera moverme: !Las balas no me alcanzarían nunca¡
Ella bajó el shotgun y se rió maliciosamente.
- Con que es así...- murmuró y acto seguido, desapareció. Un segundo después estaba a espaldas de él, sujetándolo con fuerza de un brazo. A un centímetro de su cuello, estaba el afilado cuchillo de ella, el cúal hacía un ruido silvante cuando el viento pasaba entre él y reflejaba la luz de la habitación en un cegador destello.
- Si es con un arma nueva, soy inofensiva- le susurró ella al oído- pero si se trata con esto, ¿quieres averiguar?
Él no llevaba ni un atisbo de sorpresa, al contrario, permaneció muy tranquilo. Incluso la situación parecía aburrirle.
- Hump- suspiró y recorrió de techo al suelo con los ojos- ¿Siempre tan hostil, verdad?
Desapareció para aparecer a unos pasos de ella.
- Eres bastante hostil, hasta conmigo, Yumie- le soltó a modo de reproche.
- Ah si?- dijo ella volviéndose, ciñendo de nuevo el cuchillo en el negro y brillante cinturón- Yo sólo quería probar las habilidades de Wes Ichimizu, pero resulta que es un cobarde que huye hasta de un juego.
El sol ya estaba casi en medio del cielo, el viento revoloteaba una a un a las hojas de los frondosos árboles. Se podía oíar algo de alboroto en la mayoría de los edificios: en los de prácticas, en el comedor y en algunos dormitorios.
Frente al edificio de práctica de disparo, sentado bajo un árbol, estaba un chico de cara seria, pero que hacía subir y bajar una hoja de árbol con su aliento, mientras que sonreía complacido. La brisa de la mañana le revolvía el cabello blanco. Varios disparos se oían, y después de escuchar algunos, decidió entrar al edificio. Mientras se levantaba, palpaba con los dedos una profunda cicatriz bajo el ojo izquierdo.
- ¿Será posible que la que esta ahí adentro sea...?- pensó mientras se aproximaba a la puerta del edifició y miró un rato adentro.
Sólo había dos personas: un chico hasta el fondo y una chica. La chica estaba vestida con una larga gabardina color negro,con la insignia de la agencia en la manga derecha. Prácticaba disparo con un gran shotgun, de nueva generación. Cada que disparaba, el movimiento hacía que su larga cabellera negra se ondulara, como si la moviera el viento para presumirla. Realizó varios disparos, pero ninguno acertó en el blanco. Él se acercó y le murmuró al oído, burlándose:
- Espero que pelees a mano limpia mejor que como disparas.
Ella se volvió con mirada hostil. Pero se suavizó al tiempo que decía:
- Creí que sería algún idiota presuntuoso, pero sólo eres tú- se volvió completamente y puso cara pensativa- mmm... pero supongo que las dos cosas son lo mismo.
- Ya sé que estás celosa que yo haya pasado este sencillo entrenamiento y tú no.- le dijo él, acomodándose la camisa- Estoy aqui para echarte una mano.
- Ya, ya- le dijo ella dándole la espalda, recargando el shotgun en el hombro con desdén, haciendo que éste produciera un ruido sordo al pegar- Tengo un maravilloso compañero... el problema es que no hace nada.
- ¿De nuevo me estas...?- Empezó él con cara roja de enojo.
- No, nada de eso- ella se alejó unos pasos. El shotgun hacía ruido a cada paso que daba- Sólo me estaba preguntando si de casualidad el señor prodigioso no tiene algo mejor que hacer... No sé...
Entonces con una rápidez extraordinaria volvió a acomodarse el shotgun y le apuntó.
- ...Algo hace como entrenar movimientos de defensa!
El pondría cara de algo, pero no de sorpresa. Se puso las manos sobre la cintura y esbozó una de sus tantas sonrisas burlonas.
- Oh, ya veo- miró con atención el shotgun y luego a ella, que ocultaba la mirada furtiva tras el cabello- Pero, honestamente, si eres tú la que me apunta con eso, no creo que necesite tan siquiera moverme: !Las balas no me alcanzarían nunca¡
Ella bajó el shotgun y se rió maliciosamente.
- Con que es así...- murmuró y acto seguido, desapareció. Un segundo después estaba a espaldas de él, sujetándolo con fuerza de un brazo. A un centímetro de su cuello, estaba el afilado cuchillo de ella, el cúal hacía un ruido silvante cuando el viento pasaba entre él y reflejaba la luz de la habitación en un cegador destello.
- Si es con un arma nueva, soy inofensiva- le susurró ella al oído- pero si se trata con esto, ¿quieres averiguar?
Él no llevaba ni un atisbo de sorpresa, al contrario, permaneció muy tranquilo. Incluso la situación parecía aburrirle.
- Hump- suspiró y recorrió de techo al suelo con los ojos- ¿Siempre tan hostil, verdad?
Desapareció para aparecer a unos pasos de ella.
- Eres bastante hostil, hasta conmigo, Yumie- le soltó a modo de reproche.
- Ah si?- dijo ella volviéndose, ciñendo de nuevo el cuchillo en el negro y brillante cinturón- Yo sólo quería probar las habilidades de Wes Ichimizu, pero resulta que es un cobarde que huye hasta de un juego.
sábado, 26 de septiembre de 2009
Prólogo ( 2da parte)
- Así es- Jared respiró hondo-La famosa agente de BYOB, su lápida,está aquí.
- ¿Sólo la lápida?- Ying volvió a acercarse y ahora miró la piedra a una distancia prudente. Por alguna razón se sentía inferior. Quizó formular una pregunta, pero se detuvo por que Jared había puesto tal cara de aflicción, que Ying nunca imaginó ver en su Superior. O no al menos en su primer encuentro.
Pero Jared le había leído el pensamiento.
- !Vaya que eres un curioso¡... Pero si, el cuerpo no está aquí. Eso es por que murió en una misión, como la mayoría de la gente de estos lados.
- Nunca cuentan mucho sobre ella, sólo lo capaz que era- Ying se llevó una mano a la cabeza y miró al cielo- ¿Era amiga suya?
- Para mí ella era más que una simple amiga- contestó Jared con mucha seriedad. Los ojos de Ying se pusieron del tamaño de un plato.
- Más que una amiga...- repitió y cuando su asombro lo dejó hablar, casi grita:- ¿¡Eso quiere decir que era su... su....¡? ¿¡Estuvo involucrado con ella!?
Jared puso cara de enfado y gruñó:
- Yo no he dicho tal cosa, no seas tonto- cruzó los brazos y sus hombros se tensaron- Yo sólo dijo que ella era para mí más que una amiga...- la voz se le apagó e hizo una pausa, cerrando los ojos y respirando profundo- ¿Sabes lo que quiero decir?
Ying puso ojos meditabundos y se llevó el pulgar al labio, como si estuviera resolviendo un problema matemático muy difícil. Así estuvo durante algunos minutos.
- ¡Entiendo!- dijo por fin,sonriendo- ¡pero creo que eso no es muy agradable, Mayor Carter!
- ¿Y qué maldita cosa es agradable ahora, Ying?- murmuró Jared- Tú, como todos los demás que estamos aqui, deberías saber que de un tiempo acá nada es agradable... ¿O es que acaso no lo sabes?
Ying puso en un instante, una cara de pena.
- Claro que lo sé- repuso con voz quebrada.
- Pero bueno- continuó Jared- la vida no es fácil, ahora menos que nunca. Pero no podremos negarnos nunca lo que ven nuestros ojos, nunca le podremos dar la espalda a nuestras vidas, sean como sean. Lo único que podemos hacer es seguir hacia adelante... o quitarnos de en medio, si no tenemos la fuerza.
- Se ve que ha aprendido mucho sobre este camino, Mayor Carter- suspiró Ying.
- Algo así- sonrió Jared- pero a veces pienso que aprendí muy tarde. Por cierto, no me llames "Mayor Carter". Odio eso. Sólo soy Jared, para ti y para todos.
- Está bien... ehmm... Jared- Ying volvió a apenarse- Ya que serás mi superior, me gustaría escuchar tu historia... y la de Yumie Yagami. Sobre todo la de ella, ya que nadie me ha querido decir algo al respecto.
Jared le miró con frialdad.
- ¡Eso sólo si tú quieres...eso sólo si tú quieres contarme!- se inclinó Ying nervioso haciendo una reverencia.
Hubo silencio por un largo rato, el cúal empezaba a incomodar a Ying, quién creía haber pedido algo que no debía. Su frente estava perlada de sudor por la impaciencia, y sus manos se enredaban y desenredaban una y otra vez.
- Está bien- cedió Jared-Puede que te sirva para hacerte una idea de qué te espera de aqui en adelante. No es una historia muy feliz, tú sabes.- de repente se interrumpió- pero creo que no hay tiempo para historias...¿no que Kaito quería verme?
- ¡Oh no!-rió nerviosamente Ying- creo que iba a estar ocupado toda la tarde...o algo así...
- Es eso...-dijo Jared con incredulidad y humor-¿O es que tú acabas de ponerle un trabajo en este momento, jefe Ying?
Ying se puso rojo de la pena, pero Jared se acomodó debajo de un gran árbol. Se veía que sería una larga historia.
- Para que lo sepas- dijo tranquilo-Yo solía decirle "Yume" en vez de Yumie. Para que no te confundas si lo llego a decir así...
- ¿Yume?...¿Sueño?- Dijo Ying en voz baja para sí y después se dirigió a Jared- ¡Ya entiendo! podrías continuar entonces?...
- Está bien. Pero una vez que te lo cuente, no se lo dirás a los demás- puso cara de creerse muy importante- es que mi vida no es para que la sepa todo el mundo...
- ¡Sí, sí, sí!- palmoteó Ying, impaciente- ¡Pero venga la historia, venga!
Jared cerró los ojos, como si así pudiese recordar mejor.
- Hace algunos años, cuando las guerras empezaron por todo el mundo y este país no fue la exepción, se creó esta agencia que pretendía mantener un poco el orden.
Desde entonces, está liderada por el tonto de Kaito Iwamura, quien logró hacerse con los mejores mercenarios de este país e incluso de extranjeros. Mercenarios que como tú sabrás, no son nada normalitos. Son todos unos fenómenos. Algo así como tú o como yo.
Ying puso cara de no estar oyendo nada nuevo.
- La guerra nos hizo toparnos con nuestra suerte, una muy dolorosa- continuó Jared- Las vidas perdidas son incalculables, y no me refiero precisamente a muertes. Todos tenemos cosas que no quisieramos ver o sentir de nuevo. Yo mismo me cuento en el montón. Como mencioné antes, mi error fue no haber aprendido antes. Aqui y donde sea, hay tantas historias plagadas de cosas que desconocemos y no queremos verlas por la crueldad que poco a poco se lleva al olvido la humanidad que solíamos tener, pero que ahora no está.
- A veces siento lo mismo- murmuró Ying- que el mundo ya no tiene esperanza de convertirse en humanidad de nuevo.
- Aprenderás a ver más que sólo eso, si pones atención.
Ambos guardaron silencio. El viento arrancó un pétalo de la rosa tendida al pie de la lápida y se la llevó consigo. Permanecía la extraña melodía en el ambiente.
El día no tenía preocupaciones que cargar a sus espaldas.
- Esto empieza pues...-Dijo Jared mirando hacia el sol, haciendo memoria- hace unos 7 u 8 años... Cuando Yumie Yagami aún vivía...
- ¿Sólo la lápida?- Ying volvió a acercarse y ahora miró la piedra a una distancia prudente. Por alguna razón se sentía inferior. Quizó formular una pregunta, pero se detuvo por que Jared había puesto tal cara de aflicción, que Ying nunca imaginó ver en su Superior. O no al menos en su primer encuentro.
Pero Jared le había leído el pensamiento.
- !Vaya que eres un curioso¡... Pero si, el cuerpo no está aquí. Eso es por que murió en una misión, como la mayoría de la gente de estos lados.
- Nunca cuentan mucho sobre ella, sólo lo capaz que era- Ying se llevó una mano a la cabeza y miró al cielo- ¿Era amiga suya?
- Para mí ella era más que una simple amiga- contestó Jared con mucha seriedad. Los ojos de Ying se pusieron del tamaño de un plato.
- Más que una amiga...- repitió y cuando su asombro lo dejó hablar, casi grita:- ¿¡Eso quiere decir que era su... su....¡? ¿¡Estuvo involucrado con ella!?
Jared puso cara de enfado y gruñó:
- Yo no he dicho tal cosa, no seas tonto- cruzó los brazos y sus hombros se tensaron- Yo sólo dijo que ella era para mí más que una amiga...- la voz se le apagó e hizo una pausa, cerrando los ojos y respirando profundo- ¿Sabes lo que quiero decir?
Ying puso ojos meditabundos y se llevó el pulgar al labio, como si estuviera resolviendo un problema matemático muy difícil. Así estuvo durante algunos minutos.
- ¡Entiendo!- dijo por fin,sonriendo- ¡pero creo que eso no es muy agradable, Mayor Carter!
- ¿Y qué maldita cosa es agradable ahora, Ying?- murmuró Jared- Tú, como todos los demás que estamos aqui, deberías saber que de un tiempo acá nada es agradable... ¿O es que acaso no lo sabes?
Ying puso en un instante, una cara de pena.
- Claro que lo sé- repuso con voz quebrada.
- Pero bueno- continuó Jared- la vida no es fácil, ahora menos que nunca. Pero no podremos negarnos nunca lo que ven nuestros ojos, nunca le podremos dar la espalda a nuestras vidas, sean como sean. Lo único que podemos hacer es seguir hacia adelante... o quitarnos de en medio, si no tenemos la fuerza.
- Se ve que ha aprendido mucho sobre este camino, Mayor Carter- suspiró Ying.
- Algo así- sonrió Jared- pero a veces pienso que aprendí muy tarde. Por cierto, no me llames "Mayor Carter". Odio eso. Sólo soy Jared, para ti y para todos.
- Está bien... ehmm... Jared- Ying volvió a apenarse- Ya que serás mi superior, me gustaría escuchar tu historia... y la de Yumie Yagami. Sobre todo la de ella, ya que nadie me ha querido decir algo al respecto.
Jared le miró con frialdad.
- ¡Eso sólo si tú quieres...eso sólo si tú quieres contarme!- se inclinó Ying nervioso haciendo una reverencia.
Hubo silencio por un largo rato, el cúal empezaba a incomodar a Ying, quién creía haber pedido algo que no debía. Su frente estava perlada de sudor por la impaciencia, y sus manos se enredaban y desenredaban una y otra vez.
- Está bien- cedió Jared-Puede que te sirva para hacerte una idea de qué te espera de aqui en adelante. No es una historia muy feliz, tú sabes.- de repente se interrumpió- pero creo que no hay tiempo para historias...¿no que Kaito quería verme?
- ¡Oh no!-rió nerviosamente Ying- creo que iba a estar ocupado toda la tarde...o algo así...
- Es eso...-dijo Jared con incredulidad y humor-¿O es que tú acabas de ponerle un trabajo en este momento, jefe Ying?
Ying se puso rojo de la pena, pero Jared se acomodó debajo de un gran árbol. Se veía que sería una larga historia.
- Para que lo sepas- dijo tranquilo-Yo solía decirle "Yume" en vez de Yumie. Para que no te confundas si lo llego a decir así...
- ¿Yume?...¿Sueño?- Dijo Ying en voz baja para sí y después se dirigió a Jared- ¡Ya entiendo! podrías continuar entonces?...
- Está bien. Pero una vez que te lo cuente, no se lo dirás a los demás- puso cara de creerse muy importante- es que mi vida no es para que la sepa todo el mundo...
- ¡Sí, sí, sí!- palmoteó Ying, impaciente- ¡Pero venga la historia, venga!
Jared cerró los ojos, como si así pudiese recordar mejor.
- Hace algunos años, cuando las guerras empezaron por todo el mundo y este país no fue la exepción, se creó esta agencia que pretendía mantener un poco el orden.
Desde entonces, está liderada por el tonto de Kaito Iwamura, quien logró hacerse con los mejores mercenarios de este país e incluso de extranjeros. Mercenarios que como tú sabrás, no son nada normalitos. Son todos unos fenómenos. Algo así como tú o como yo.
Ying puso cara de no estar oyendo nada nuevo.
- La guerra nos hizo toparnos con nuestra suerte, una muy dolorosa- continuó Jared- Las vidas perdidas son incalculables, y no me refiero precisamente a muertes. Todos tenemos cosas que no quisieramos ver o sentir de nuevo. Yo mismo me cuento en el montón. Como mencioné antes, mi error fue no haber aprendido antes. Aqui y donde sea, hay tantas historias plagadas de cosas que desconocemos y no queremos verlas por la crueldad que poco a poco se lleva al olvido la humanidad que solíamos tener, pero que ahora no está.
- A veces siento lo mismo- murmuró Ying- que el mundo ya no tiene esperanza de convertirse en humanidad de nuevo.
- Aprenderás a ver más que sólo eso, si pones atención.
Ambos guardaron silencio. El viento arrancó un pétalo de la rosa tendida al pie de la lápida y se la llevó consigo. Permanecía la extraña melodía en el ambiente.
El día no tenía preocupaciones que cargar a sus espaldas.
- Esto empieza pues...-Dijo Jared mirando hacia el sol, haciendo memoria- hace unos 7 u 8 años... Cuando Yumie Yagami aún vivía...
Prólogo
"Este es un tranquilo día. De ésos que hace mucho tiempo no veo.
¿Hace cuánto que ni siquiera podía oir mis propios pemsamientos?
¿Hace cuanto que no podía detenerme a pensar,por que la dificultades estaban encima de mí?
Vaya tonterías. Pero este es un día...casi glorioso."
Jared estaba atrapado dentro de sus tranquilos pensamientos. El jardin trasero del edificio era un lugar en el que él o sus compañeros acudían siempre que buscaban un rato de paz, o quizá, de refloxión.
El viento que soplaba a través de las ramas de los árboles llevaba consigo una rara tranquilidad, como si murmurara una rara tonada.
Jared se inclinó al momento en que mostraba una cálida sonrisa, la misma que disfruta ver cada vez que puede, por que en tiempos difíciles, sonreir resulta casi imposible. Pero se le quitó en seguida por que alguien le había interrumpido.
-¡Mayor Carter!- gritaba un chico con un extraño pelo blanco. Jared lo miró mientras se acercaba- ¡con que aqui estaba!
-¿Ohh?-Jared lo miro con insistencia,pero no recordaba si le había visto- ¿Tú eres nuevo,cierto? !no me digas que estoy a tu cargo¡
Cuando el chico oyó esto parecio apenarse mucho y miró para todos lados con mirada apenada, a pesar de que parecía bastante mayor como para eso. Tragó una cuanta saliva y por fin dijo:
- !Así es Mayor Carter¡- Le tendió la mano muy deprisa, inclinándose- !Mi nombre es Ying¡
-¿Ying?- dijo Jared para sí y observó al chico- Ciertamente tienes la cara de una chica... !Mira¡ pero si tienes un extraño pelo blanco.
- ¿Heee?- La cara de Ying se puso color rojo por el enfado- No sabía que era usted tan irrespetuoso...
- Mmm...- Jared puso cara de burla- Vale, vale,-soltó la carcajada,a lo que Ying le pareció mas ofensivo- Perdón Ying, ¿Así que estas desde ahora en mi equipo? ¡Que bien!. Acostúmbrate,pues suelo tratar así a mis subordinados.
- ¡Hump!- bufó Ying, pero quitó la cara de enfado-Por cierto...Mayor Carter, el jefe Kaito quiere verlo. Por eso me mandó a buscarle.
- ¿Quééé? ¡Por Dios!- se dejó caer con cara de cansancio- ¿¡Qué quiere ese idiota a esta hora de la mañana!? No puedo disfrutar ni un rato de paz... no me pagan lo suficiente para hacer este trabajo...
- ¿Idiota?- Pensó Ying y se rió para sus adentros. Sólo hasta entonces se volvió para ver qué había delante de Jared: Una lápida hecha de piedra gris muy clara.- ¿Mayor Carter, este patio es un cementerio?
- Eso depende- Jared sacó de su gabardina una rosa blanca, la cual depositó con mucho cariño al pie de la lápida- sólo unos cuántos estan aquí.
- Ohh- Ying observó más la lápida- ¿Y ésta era una persona especial para ti?
- Para todos- Corrigió Jared- Ella era Yumie Yagami.
- ¿¡Yumie Yagami!?- Ying se fue pasos atrás de la sorpresa....
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
