sábado, 26 de septiembre de 2009

Prólogo ( 2da parte)

- Así es- Jared respiró hondo-La famosa agente de BYOB, su lápida,está aquí.

- ¿Sólo la lápida?- Ying volvió a acercarse y ahora miró la piedra a una distancia prudente. Por alguna razón se sentía inferior. Quizó formular una pregunta, pero se detuvo por que Jared había puesto tal cara de aflicción, que Ying nunca imaginó ver en su Superior. O no al menos en su primer encuentro.

Pero Jared le había leído el pensamiento.
- !Vaya que eres un curioso¡... Pero si, el cuerpo no está aquí. Eso es por que murió en una misión, como la mayoría de la gente de estos lados.

- Nunca cuentan mucho sobre ella, sólo lo capaz que era- Ying se llevó una mano a la cabeza y miró al cielo- ¿Era amiga suya?

- Para mí ella era más que una simple amiga- contestó Jared con mucha seriedad. Los ojos de Ying se pusieron del tamaño de un plato.

- Más que una amiga...- repitió y cuando su asombro lo dejó hablar, casi grita:- ¿¡Eso quiere decir que era su... su....¡? ¿¡Estuvo involucrado con ella!?

Jared puso cara de enfado y gruñó:
- Yo no he dicho tal cosa, no seas tonto- cruzó los brazos y sus hombros se tensaron- Yo sólo dijo que ella era para mí más que una amiga...- la voz se le apagó e hizo una pausa, cerrando los ojos y respirando profundo- ¿Sabes lo que quiero decir?

Ying puso ojos meditabundos y se llevó el pulgar al labio, como si estuviera resolviendo un problema matemático muy difícil. Así estuvo durante algunos minutos.
- ¡Entiendo!- dijo por fin,sonriendo- ¡pero creo que eso no es muy agradable, Mayor Carter!

- ¿Y qué maldita cosa es agradable ahora, Ying?- murmuró Jared- Tú, como todos los demás que estamos aqui, deberías saber que de un tiempo acá nada es agradable... ¿O es que acaso no lo sabes?

Ying puso en un instante, una cara de pena.
- Claro que lo sé- repuso con voz quebrada.

- Pero bueno- continuó Jared- la vida no es fácil, ahora menos que nunca. Pero no podremos negarnos nunca lo que ven nuestros ojos, nunca le podremos dar la espalda a nuestras vidas, sean como sean. Lo único que podemos hacer es seguir hacia adelante... o quitarnos de en medio, si no tenemos la fuerza.

- Se ve que ha aprendido mucho sobre este camino, Mayor Carter- suspiró Ying.

- Algo así- sonrió Jared- pero a veces pienso que aprendí muy tarde. Por cierto, no me llames "Mayor Carter". Odio eso. Sólo soy Jared, para ti y para todos.

- Está bien... ehmm... Jared- Ying volvió a apenarse- Ya que serás mi superior, me gustaría escuchar tu historia... y la de Yumie Yagami. Sobre todo la de ella, ya que nadie me ha querido decir algo al respecto.

Jared le miró con frialdad.
- ¡Eso sólo si tú quieres...eso sólo si tú quieres contarme!- se inclinó Ying nervioso haciendo una reverencia.

Hubo silencio por un largo rato, el cúal empezaba a incomodar a Ying, quién creía haber pedido algo que no debía. Su frente estava perlada de sudor por la impaciencia, y sus manos se enredaban y desenredaban una y otra vez.

- Está bien- cedió Jared-Puede que te sirva para hacerte una idea de qué te espera de aqui en adelante. No es una historia muy feliz, tú sabes.- de repente se interrumpió- pero creo que no hay tiempo para historias...¿no que Kaito quería verme?

- ¡Oh no!-rió nerviosamente Ying- creo que iba a estar ocupado toda la tarde...o algo así...

- Es eso...-dijo Jared con incredulidad y humor-¿O es que tú acabas de ponerle un trabajo en este momento, jefe Ying?

Ying se puso rojo de la pena, pero Jared se acomodó debajo de un gran árbol. Se veía que sería una larga historia.
- Para que lo sepas- dijo tranquilo-Yo solía decirle "Yume" en vez de Yumie. Para que no te confundas si lo llego a decir así...

- ¿Yume?...¿Sueño?- Dijo Ying en voz baja para sí y después se dirigió a Jared- ¡Ya entiendo! podrías continuar entonces?...

- Está bien. Pero una vez que te lo cuente, no se lo dirás a los demás- puso cara de creerse muy importante- es que mi vida no es para que la sepa todo el mundo...

- ¡Sí, sí, sí!- palmoteó Ying, impaciente- ¡Pero venga la historia, venga!

Jared cerró los ojos, como si así pudiese recordar mejor.
- Hace algunos años, cuando las guerras empezaron por todo el mundo y este país no fue la exepción, se creó esta agencia que pretendía mantener un poco el orden.
Desde entonces, está liderada por el tonto de Kaito Iwamura, quien logró hacerse con los mejores mercenarios de este país e incluso de extranjeros. Mercenarios que como tú sabrás, no son nada normalitos. Son todos unos fenómenos. Algo así como tú o como yo.

Ying puso cara de no estar oyendo nada nuevo.
- La guerra nos hizo toparnos con nuestra suerte, una muy dolorosa- continuó Jared- Las vidas perdidas son incalculables, y no me refiero precisamente a muertes. Todos tenemos cosas que no quisieramos ver o sentir de nuevo. Yo mismo me cuento en el montón. Como mencioné antes, mi error fue no haber aprendido antes. Aqui y donde sea, hay tantas historias plagadas de cosas que desconocemos y no queremos verlas por la crueldad que poco a poco se lleva al olvido la humanidad que solíamos tener, pero que ahora no está.

- A veces siento lo mismo- murmuró Ying- que el mundo ya no tiene esperanza de convertirse en humanidad de nuevo.

- Aprenderás a ver más que sólo eso, si pones atención.

Ambos guardaron silencio. El viento arrancó un pétalo de la rosa tendida al pie de la lápida y se la llevó consigo. Permanecía la extraña melodía en el ambiente.
El día no tenía preocupaciones que cargar a sus espaldas.

- Esto empieza pues...-Dijo Jared mirando hacia el sol, haciendo memoria- hace unos 7 u 8 años... Cuando Yumie Yagami aún vivía...


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