Yumie llevó a Wes arrastrando casi por toda una cuadra. Los que les veían pasar, primero ponían caras de extrañeza, seguida de una risa contenida. Cuando Wes pudo caminar por sí solo, caminarón hasta la playa dónde habían llegado apenas la noche anterior. Observarón por un momento a los pescadores que iban y venían constantemente, sentados cerca de la playa, dejando que la brisa salada les refrescara la cara.
-Bueno, ¿es así como vamos a ayudar, sentados aqui en la playa como unos turistas?- se quejó Wes.
-No, de hecho, estoy esperando a que un barco pesquero vuelva- respondió Yumie, fijando la vista más adentro del mar, dónde un pequeño barco se asomaba.
-¿Quieres comprar pescado?
-No, tonto. Quiero trabajar.
-¿Sabes acaso, como usar una red de pescar?- dijo burlón Wes.
-Sé manejar mis hilos y con eso basta. Es una habilidad muy conveniente, tiene bastantes usos...
-¿Además de usarlos en batalla? Sí, puede que tengas razón.
-Ah, por cierto- dijo Yumie totalmente distraída- , tú vas a venir conmigo.
Wes puso cara de negarse, pero tras pensarlo un momento, puso una cara de "me da igual".
Un rato después, vino el barco pesquero que Yumie había divisado desde hace unos momentos. Unos hombres se bajarón del barco y pasarón al lado de Yumie y Wes. Entonces, el que parecía capitán del barco, miró alrededor y después gritó a la poca gente de la playa:
-!Oigan, ¿quién de vosotros quiere trabajo por hoy?¡
-¿Oíste eso, Wes?- dijo Yumie, levantándose de un salto y Wes la siguió.
-¿Disculpe?- empezó Wes cuando se acercarón al capitán del barco- Deseamos saber sobre el trabajo...
-Sí, verán, me faltan pescadores...- dijo el capitán que, mientras hablaba, los examinaba con la mirada fija y tras quedarse en silencio, continuó-: Pero creo que ustedes, aunque se no se ven más que unos críos, me valen.
-¿Unos críos solamente? No tiene idea...- pensó Yumie.
-Bueno, vale, ¿Pero cúanto tiempo trabajaremos y cúanto nos pagará?- preguntó Wes.
-Trabajarán hasta después del medio día. Ya son casi las 10 de la mañana, sólo me servirán hasta las 2 de la tarde. Por cuatro horas de trabajo, suelo pagar 4 o 5 Euros.
Wes y Yumie se mirarón por un instante, mostrando su acuerdo entre ambos. Entonces se volvieron al capitán, diciéndole que estaban de acuerdo.
-Entonces subid al barco, que ya es algo tarde- ordenó el capitán, volviéndose y desapareciendo de la vista en el pequeño barco.
Wes y Yumie subierón de un solo salto. En el barco sólo había otros cuatro hombres, que llevaban todas las ropas y un poco las manos y la cara sucias de grasa o quizá de otra cosa.
Cuando caminarón por el barco, los hombres les miraban extrañados, pues sin duda, al igual que el capitán, pensaban que eran sólo unos críos. Después de aquello, no les prestarón más atención por el momento. Yumie miraba el mar con ojos distraídos, convencida de que sería un trabajo fácil.
-Miren, lo que tienen que hacer es...- empezó el capitán.
-...Es pescar ¿no?- le interrumpió enseguida Yumie- Entonces sólo diga dónde están los peces y yo le atraparé tantos, que su barco-bote no podrá con ellos.
El capitán la miró con algo de estupefacción en su cara, alzando las cejas y luego dejándolas caer en una mueca de irritación. Wes, mientras tanto, se miraba largamente las manos detrás suyo. Y alrededor, los demás hombres se burlaban bajo.
-Espero que no estés fanfarroneando solamente ¿eh?- bufó el capitán, retirándose.
Habían recorrido poco, cuando el capitán dio las órdenes de bajar las redes para la pesca. Los hombres que iban, tomarón las pesadas redes, las extendierón y después las tirarón al mar con su aire de fuerza. Yumie sólo sonrió y Wes aún seguía mirándose las manos. Entonces uno de los hombres se enojó ante la "holgazanería" de ellos y les regañó con que no estaban haciendo nada.
-Oiga, en un momento ella hará más pesca que las de ustedes en 3 días- respondió Wes algo irritado.
sábado, 31 de octubre de 2009
jueves, 29 de octubre de 2009
Capítulo 4: Diferencias hechas familia
Intro
“La familia que he formado,
la uní sin lazos de sangre.
Los lazos de sangre no siempre importan.
Mis lazos con mi familia,
es más inquebrantable que todo lo demás.
Día a día, los hago más estrechos.
Día a día, los hago florecer
y cuido de ellos para que mi relación jamás se marchite.
La familia que formé,
está hecha de personas distintas,
que piensan distinto,
que tienen distintos oficios,
que quizá tienen un color de piel diferente al mío,
pero al final, todos somos iguales.
No es difícil entender,
que aunque seamos diferentes
todos somos iguales.
Mi familia es diferente,
pero tan igual en nuestras metas.
Mi familia es diferente,
pero no nos impide
demostrar cuánto nos queremos.
No estamos unidos
bajo los lazos de la sangre.
Estamos unidos por algo más grande,
que son nuestros lazos de afecto.
Por qué los lazos de sangre
se quiebran a menudo,
pero los lazos de amor no se vencen jamás.
Ellos son mi familia,
mis compañeros y mis amigos.
No existe más familia para mí,
que esta que ustedes ven hoy.”
“La familia que he formado,
la uní sin lazos de sangre.
Los lazos de sangre no siempre importan.
Mis lazos con mi familia,
es más inquebrantable que todo lo demás.
Día a día, los hago más estrechos.
Día a día, los hago florecer
y cuido de ellos para que mi relación jamás se marchite.
La familia que formé,
está hecha de personas distintas,
que piensan distinto,
que tienen distintos oficios,
que quizá tienen un color de piel diferente al mío,
pero al final, todos somos iguales.
No es difícil entender,
que aunque seamos diferentes
todos somos iguales.
Mi familia es diferente,
pero tan igual en nuestras metas.
Mi familia es diferente,
pero no nos impide
demostrar cuánto nos queremos.
No estamos unidos
bajo los lazos de la sangre.
Estamos unidos por algo más grande,
que son nuestros lazos de afecto.
Por qué los lazos de sangre
se quiebran a menudo,
pero los lazos de amor no se vencen jamás.
Ellos son mi familia,
mis compañeros y mis amigos.
No existe más familia para mí,
que esta que ustedes ven hoy.”
lunes, 26 de octubre de 2009
Al llegar el alba, un olor húmedo llenaba el ambiente. Era un poco frío, pero una bastante cómodo.
Rosemary se levantó con una gran bostezo, y tras quitarse el poco de sueño que quedaba escondido en los párpados, frotándolos con las manos, se levantó de su modesta cama y volvió a ponerse el vestido modesto del día anterior. Salió de la habitación recargándose en las paredes y llamó a Wes y a Yumie, pero éstos no le contestaron por ningún lado dentro de la casa. Entonces Rosemary llamó al perro, pero tampoco dio señales de vida, así que caminó hasta la puerta principal. Cuando intentó abrirla, pudo sentir que estaba abierta y por un momento pensó que Wes y Yumie ya se habían ido. Pero al dar el siguiente paso, sus pies toparón con algo en el piso y si no hubiese caminado lento, hubiera tropezado y caído con aquello.
–¿Qué es esto? – se preguntó al sentir el bulto a sus pies.
–¿Humm? – murmuró Wes, quién estaba tendido en la puerta durmiendo.
–Si eres tú... – rió Rosemary – Habéis dicho que dormirían en cualquier sitio, pero no me imaginé que eso incluyera el piso de la entrada.
Wes rió cálidamente sin levantarse de dónde estaba.
–¿Y dónde está Yumie? ¿No estaba contigo?
Wes señaló con su dedo a su espalda, dónde Yumie estaba sentada viendo el cielo. Cuando Yumie vio a Rosemary la saludó con estusiasmo.
– Debes perdonar a Wes – añadió Yumie – Cuando está cansado no platica mucho. Aunque no entiendo por qué está cansado, si aún no hemos echo nada.
– Lo entiendo. Si tiene sueño será mejor que descanse . ¿Y qué hay de ti, Yumie? ¿Tienes hambre?
–No mucha, Rosemary, no te preocupes. Estoy segura de que pasa lo mismo con Wes, por ahora sólo querrá dormir.
–Ya veo. Pero no se preocupen, les dejaré comida para cuando tengan hambre.
–¿Tienes que ir a algún lado? –Preguntó Yumie razonando en la manera como rosemary dijo la frase.
–Trabajo –respondió Rosemary por toda y completa respuesta.
–Vaya –se dijo para sí Yumie.
–No te preocupes, trabajo con las personas de esta calle. Las que cuidan de mí y a la vez de todos.
–¿Qué es lo que haces con ellos?
–Ohh, un poco de todo –contestó Rosemary, sacando de uno de los bolsillos del vestido una pequeña peineta de madera pintada de rosa, con una pequeña florecilla de plástico en uno de los extremos. Mientras se alisaba el cabello corto, continuó: –Hago tareas domésticas, limpieza en algunos lugares cerca de aqui, a veces vamos a la playa a hacer algo de pesca o a vender pescado. Un día es un trabajo y al día siguiente uno distinto.
Yumie sonrió complacida.
–!Vaya que molas¡ –exclamó divertida –quisiera que Wes aprendiera a ser tan útil como tú.
–No es nada. En la vida siempre hay que trabajar. Nunca eh pretendido comer gratis o a cuesta de otros –contestó Rosemary alisándose ahora el vestido –Toda la comida que me llevo a la boca me la gano, y me siento bien así.
Yumie ahora puso cara de estupefacción. Dentro de su mente se formaba la pregunta de que si existirían "mocosos" en el mundo consientes a esa edad sobre lo que significaba el ganarse el sustento. Como la idea retumbaba con fuerza en la cabeza, no pudo hacer otra cosa más que preguntar:
–Eso que dices, más que interesante es importante, sobre todo saberlo a tu edad –dijo –¿Quién te lo ha enseñado?
–Las personas de aquí, que son como mi familia –exclamó Rosemary dejando ver el orgullo fluir en su cara sonriente –ellas me han enseñado con las palabras y con el ejemplo. Pero el ejemplo es la mejor manera de aprender, al menos para mí.
Se hizó un pequeño silencio en el lugar. Rosemary sonreía con un hilo especial en su semblante, mientras que Yumie no paraba de sorprenderse y de estar agradecida de comprobar que sobre la tierra hay personas amables y buenas.
–Bueno, me temo que debo dejarles por un rato –dijo ella, rompiendo el silencio .–Pero no se preocupen, cuando regrese después del medio día para comer, conocerán a todos. Comeremos juntos ¿les parece bien?
–Más que exelente.
Rosemary salió de la casa, con pequeños y precavidos pasos. Llamó al perro blanco, que aún dormitaba al lado de Wes. Cuando el perro se puso a los pies de Rosemary, ella sacó una cuerda y lo ató con ella. Luego de esto, empezó a andar con más confianza en el paso. Yumie al ver esto, salió hasta la empedrada calle y siguió observándola, hasta que Rosemary entró en una de las casas vecinas. Detrás de Yumie, Wes apenas empezó a incorporarse, tras lo cual soltó un enorme bostezo, tan grande que podría caber en su boca una gran roca. Ella le dirigió una mirada de pena y después volvió la vista a dónde la tenía. Una idea le rondó por la cabeza, al juntar una serie de imágenes en la mente como un rompecabezas. Meneó la cabeza y caminó hasta dónde estaba sentado Wes, al que levantó de un tirón.
–!Oye, ¿qué es lo que te pasa?¡ –Le increpó Wes, con una cara aún soñolienta.
–No seas flojo, tonto –le respondío Yumie, acercándolo a su rostro –hay que salir a conseguir comida también para ayudar a Rosemary, ¿no querrás estar aquí de a gratis, verdad?
–!Claro que no¡ eso es inaceptable –contestó con un verdadero tono de indignación.
–Entonces, venga . Hay algo que no me cuadra mucho, así que ayudemos.
–¿Algo extraño, dices? –preguntó Wes con una cara inexpresiva.
–Quizá lo sabremos más tarde, a la hora de comer.
Después de decir eso, Yumie tomó a Wes por el cuello de la gabardina y lo arrastró afuera.
Rosemary se levantó con una gran bostezo, y tras quitarse el poco de sueño que quedaba escondido en los párpados, frotándolos con las manos, se levantó de su modesta cama y volvió a ponerse el vestido modesto del día anterior. Salió de la habitación recargándose en las paredes y llamó a Wes y a Yumie, pero éstos no le contestaron por ningún lado dentro de la casa. Entonces Rosemary llamó al perro, pero tampoco dio señales de vida, así que caminó hasta la puerta principal. Cuando intentó abrirla, pudo sentir que estaba abierta y por un momento pensó que Wes y Yumie ya se habían ido. Pero al dar el siguiente paso, sus pies toparón con algo en el piso y si no hubiese caminado lento, hubiera tropezado y caído con aquello.
–¿Qué es esto? – se preguntó al sentir el bulto a sus pies.
–¿Humm? – murmuró Wes, quién estaba tendido en la puerta durmiendo.
–Si eres tú... – rió Rosemary – Habéis dicho que dormirían en cualquier sitio, pero no me imaginé que eso incluyera el piso de la entrada.
Wes rió cálidamente sin levantarse de dónde estaba.
–¿Y dónde está Yumie? ¿No estaba contigo?
Wes señaló con su dedo a su espalda, dónde Yumie estaba sentada viendo el cielo. Cuando Yumie vio a Rosemary la saludó con estusiasmo.
– Debes perdonar a Wes – añadió Yumie – Cuando está cansado no platica mucho. Aunque no entiendo por qué está cansado, si aún no hemos echo nada.
– Lo entiendo. Si tiene sueño será mejor que descanse . ¿Y qué hay de ti, Yumie? ¿Tienes hambre?
–No mucha, Rosemary, no te preocupes. Estoy segura de que pasa lo mismo con Wes, por ahora sólo querrá dormir.
–Ya veo. Pero no se preocupen, les dejaré comida para cuando tengan hambre.
–¿Tienes que ir a algún lado? –Preguntó Yumie razonando en la manera como rosemary dijo la frase.
–Trabajo –respondió Rosemary por toda y completa respuesta.
–Vaya –se dijo para sí Yumie.
–No te preocupes, trabajo con las personas de esta calle. Las que cuidan de mí y a la vez de todos.
–¿Qué es lo que haces con ellos?
–Ohh, un poco de todo –contestó Rosemary, sacando de uno de los bolsillos del vestido una pequeña peineta de madera pintada de rosa, con una pequeña florecilla de plástico en uno de los extremos. Mientras se alisaba el cabello corto, continuó: –Hago tareas domésticas, limpieza en algunos lugares cerca de aqui, a veces vamos a la playa a hacer algo de pesca o a vender pescado. Un día es un trabajo y al día siguiente uno distinto.
Yumie sonrió complacida.
–!Vaya que molas¡ –exclamó divertida –quisiera que Wes aprendiera a ser tan útil como tú.
–No es nada. En la vida siempre hay que trabajar. Nunca eh pretendido comer gratis o a cuesta de otros –contestó Rosemary alisándose ahora el vestido –Toda la comida que me llevo a la boca me la gano, y me siento bien así.
Yumie ahora puso cara de estupefacción. Dentro de su mente se formaba la pregunta de que si existirían "mocosos" en el mundo consientes a esa edad sobre lo que significaba el ganarse el sustento. Como la idea retumbaba con fuerza en la cabeza, no pudo hacer otra cosa más que preguntar:
–Eso que dices, más que interesante es importante, sobre todo saberlo a tu edad –dijo –¿Quién te lo ha enseñado?
–Las personas de aquí, que son como mi familia –exclamó Rosemary dejando ver el orgullo fluir en su cara sonriente –ellas me han enseñado con las palabras y con el ejemplo. Pero el ejemplo es la mejor manera de aprender, al menos para mí.
Se hizó un pequeño silencio en el lugar. Rosemary sonreía con un hilo especial en su semblante, mientras que Yumie no paraba de sorprenderse y de estar agradecida de comprobar que sobre la tierra hay personas amables y buenas.
–Bueno, me temo que debo dejarles por un rato –dijo ella, rompiendo el silencio .–Pero no se preocupen, cuando regrese después del medio día para comer, conocerán a todos. Comeremos juntos ¿les parece bien?
–Más que exelente.
Rosemary salió de la casa, con pequeños y precavidos pasos. Llamó al perro blanco, que aún dormitaba al lado de Wes. Cuando el perro se puso a los pies de Rosemary, ella sacó una cuerda y lo ató con ella. Luego de esto, empezó a andar con más confianza en el paso. Yumie al ver esto, salió hasta la empedrada calle y siguió observándola, hasta que Rosemary entró en una de las casas vecinas. Detrás de Yumie, Wes apenas empezó a incorporarse, tras lo cual soltó un enorme bostezo, tan grande que podría caber en su boca una gran roca. Ella le dirigió una mirada de pena y después volvió la vista a dónde la tenía. Una idea le rondó por la cabeza, al juntar una serie de imágenes en la mente como un rompecabezas. Meneó la cabeza y caminó hasta dónde estaba sentado Wes, al que levantó de un tirón.
–!Oye, ¿qué es lo que te pasa?¡ –Le increpó Wes, con una cara aún soñolienta.
–No seas flojo, tonto –le respondío Yumie, acercándolo a su rostro –hay que salir a conseguir comida también para ayudar a Rosemary, ¿no querrás estar aquí de a gratis, verdad?
–!Claro que no¡ eso es inaceptable –contestó con un verdadero tono de indignación.
–Entonces, venga . Hay algo que no me cuadra mucho, así que ayudemos.
–¿Algo extraño, dices? –preguntó Wes con una cara inexpresiva.
–Quizá lo sabremos más tarde, a la hora de comer.
Después de decir eso, Yumie tomó a Wes por el cuello de la gabardina y lo arrastró afuera.
sábado, 17 de octubre de 2009
Rosemary les condujo hasta un conjunto de casas pequeñas, en una calle cerrada, a una hora de la playa. Se veía cúal si fuera un calle de personas pobres, pues las casas estaban viejas, pintadas a rayones por fuera y eran bastante pequeñas. Durante el camino, Rosemary conversó animadamente con Wes, mientras que Yumie sólo escuchaba sonriente.
Cuando llegaron, Rosemary los llevó hasta el final de la calle.
-Es aquí- anunció parándose de golpe, como si por un momento fuera a seguirse de largo.
-Ohh-exclamó Wes al ver la casa que quizá sería la más vieja de todas. Tenía hasta un vidrio roto y la puerta estaba por caerse también.
-No será la gran cosa-dijo Rosemery como si hubiera adivinado los pensamientos de Wes-pero es peor vivir en la calle ¿no creen?
-Supongo que tienes razón- contestó Wes.
-Estoy agradecida- sonrió Rosemary.-Muchos ahora o en un futuro no tendrán un techo, yo ahora tengo el mío.
Acto seguido entrarón a la casa. En la puerta salió un pequeño perro blanco ladrando, a lo cual Rosemary lo tranquilizó acariciándole. En el interior, la casa era más modesta que en el exterior, pues tenía unos cuantos muebles en buen estado y la cocina estaba limpia.
-Tienes una buena casa aqui- le dijo Yumie.
-No me puedo quejar. Al menos tengo comida y una cama en buen estado- sonrió Rosemary, que aún acariciaba al perro.
-Mmm...-empezó Wes y se dirigió a Yumie- Hay algo que no entiendo, ¿Vive sola? ¿O dónde está su madre?
Yumie le contestó con una mirada de no saber nada, así que se lo preguntó a Rosemary.
-¿Eso?- contestó Rosemary-No tengo mamá. Una señora de esta calle me trae comida y ve por mí.
-Ohh- dijeron Wes y Yumie a la vez, apenados.
-No se preocupen, me va bien- dijo Rosemary mientras iba a la cocina.-Veré que puedo daros de comer...
-No te preocupes por eso.- dijo Yumie deteniéndola- Es suficiente con que nos des un lugar para dormir. También podemos dormir en el piso, no será necesario que nos dejes dormir en tu cama.
-!Sí, es suficiente con que nos des un techo¡- replicó Wes desde atrás.
-¿Lo ves?
-Pero...
-Pero nada, Rosemary. Además somos soldados, por lo tanto debemos acostumbrarnos a no tener lujos. Para nosotros, aún dormir a la interperie, pero tranquilos, es un buen regalo.
Rosemary se sorprendió al oír esas palabras y después de eso desistió en ofrecerles algo más.
Ya que era bien entrada la madrugada, Yumie acompañó a Rosemary mientras ella trataba de dormir. Wes estaba afuera mirando las estrellas y un rato después apareció Yumie que se sentó a su lado.
-Rosemary es una buena chica...-fue lo primero que dijo Wes-¿Te importaría imitarla un poco?
-Si te lo merecieras...- rió Yumie entre dientes.
-En fin...- se volvió Wes-¿Qué hacemos aquí si no ha pasado nada? ¿la tirada del avión me salió de a gratis?
-No lo sé. Según los papeles de la misión que nos dieron, iba a ocurrir algo en este país...-dijo Yumie pensando-O quizá Kaito nos envió para impedir la incursión de los enemigos a su tiempo, cuando se declare la guerra aquí también.
-Y no sabemos a dónde han ido los demás equipos...-dijo entre dientes Wes- Además, como alguien me tiró del avión antes de llegar al destino, ahora menos lo podré saber.
-Ya sabremos qué hacer. Creo que sería mejor quedarnos aquí y observar que sucede, por qué puede que mis deducciones sobre que la guerra viene hacía acá sean ciertas.
-Humm...- murmuró Wes-Puede que tengas razón.
-Siempre tengo razón, tonto- apuntó Yumie-Es por eso que soy tu superiora.
-Claro, claro. Pero no alardees demaciado, te podrías hacer daño en la cabeza y creértelo.
-No te reflejes en mí, por favor.
Ambos guardarón silencio por un rato, mirando las estrellas en la noche despejada. Wes no quería hacerse a la idea de que en unos días quizá, ese cielo estuviera de color rojizo y para nada calmado. Yumie pensaba en que quizá aquel hecho no se podría evitar, pero habría la posibilidad de reducirlo si lograban interceptar a algunos enemigos o evacuar oportunamente a mucha gente.
Sin duda, había mucho trabajo qué hacer de ahí en adelante y de cualquiera manera, ya sea peleando o sacando gente, o en ocasiones, haciendo ambas cosas.
-Mientras estemos aquí ayudaremos a Rosemary- habló por fin Wes.
-Sí, quizá no tenga suficiente para comer- accedió Yumie.
-Dice que una señora de esta calle cuida de ella, pero seguramente no puede darle mucho.
-Eso lo veremos después. Dentro de poco amanecerá y quizá conozcamos a la señora... que con suerte no la regañará por meter unos extraños con pinta de soldados a su casa.
-!No pasará eso¡-rió Wes- Al menos yo tengo una aparencia muy tierna.
-!Qué femenino¡- se burló Yumie.
-Bueno, bueno. Lo que nos importa es saber cómo vive Rosemary.
-Así es. Creo que si la invasión llega acá, tendremos que ayudarla. Eso a cuenta de que ha sido buena con nosotros el día de hoy.
En ese momento, el perro blanco de Rosemary salió de la casa y se echó junto a Wes. Él lo acarició con una sonrisa. Quería llamarlo por su nombre, pero no sabía cúal era. Yumie, entre tanto, le había dado la espalda para ponerse a dormir a unos metros de él.
-¿Sabes?- le contó Wes al perro, en vista de que Yumie se había dormido- Hace mucho tiempo no me gustaba salir al exterior y ahora temo que no haya eterior al cúal salir. Pero supongo que algunas personas podrían ser la diferencia entre una destrucción y una salvación. Yo quiero ser de ésas, al igual que Yumie, por qué quiero seguir viendo con vida a personas como Rosemary. No sólo verlas con vida, sino que también puedan vivir mejor que ahora.
El perro sólo meneó la cola y Wes dió por hecho que le estaba entendiendo. Un rato después, Wes se había quedado dormido, aunque en el horizonte ya se podía ver la primera luz de la mañana.
Cuando llegaron, Rosemary los llevó hasta el final de la calle.
-Es aquí- anunció parándose de golpe, como si por un momento fuera a seguirse de largo.
-Ohh-exclamó Wes al ver la casa que quizá sería la más vieja de todas. Tenía hasta un vidrio roto y la puerta estaba por caerse también.
-No será la gran cosa-dijo Rosemery como si hubiera adivinado los pensamientos de Wes-pero es peor vivir en la calle ¿no creen?
-Supongo que tienes razón- contestó Wes.
-Estoy agradecida- sonrió Rosemary.-Muchos ahora o en un futuro no tendrán un techo, yo ahora tengo el mío.
Acto seguido entrarón a la casa. En la puerta salió un pequeño perro blanco ladrando, a lo cual Rosemary lo tranquilizó acariciándole. En el interior, la casa era más modesta que en el exterior, pues tenía unos cuantos muebles en buen estado y la cocina estaba limpia.
-Tienes una buena casa aqui- le dijo Yumie.
-No me puedo quejar. Al menos tengo comida y una cama en buen estado- sonrió Rosemary, que aún acariciaba al perro.
-Mmm...-empezó Wes y se dirigió a Yumie- Hay algo que no entiendo, ¿Vive sola? ¿O dónde está su madre?
Yumie le contestó con una mirada de no saber nada, así que se lo preguntó a Rosemary.
-¿Eso?- contestó Rosemary-No tengo mamá. Una señora de esta calle me trae comida y ve por mí.
-Ohh- dijeron Wes y Yumie a la vez, apenados.
-No se preocupen, me va bien- dijo Rosemary mientras iba a la cocina.-Veré que puedo daros de comer...
-No te preocupes por eso.- dijo Yumie deteniéndola- Es suficiente con que nos des un lugar para dormir. También podemos dormir en el piso, no será necesario que nos dejes dormir en tu cama.
-!Sí, es suficiente con que nos des un techo¡- replicó Wes desde atrás.
-¿Lo ves?
-Pero...
-Pero nada, Rosemary. Además somos soldados, por lo tanto debemos acostumbrarnos a no tener lujos. Para nosotros, aún dormir a la interperie, pero tranquilos, es un buen regalo.
Rosemary se sorprendió al oír esas palabras y después de eso desistió en ofrecerles algo más.
Ya que era bien entrada la madrugada, Yumie acompañó a Rosemary mientras ella trataba de dormir. Wes estaba afuera mirando las estrellas y un rato después apareció Yumie que se sentó a su lado.
-Rosemary es una buena chica...-fue lo primero que dijo Wes-¿Te importaría imitarla un poco?
-Si te lo merecieras...- rió Yumie entre dientes.
-En fin...- se volvió Wes-¿Qué hacemos aquí si no ha pasado nada? ¿la tirada del avión me salió de a gratis?
-No lo sé. Según los papeles de la misión que nos dieron, iba a ocurrir algo en este país...-dijo Yumie pensando-O quizá Kaito nos envió para impedir la incursión de los enemigos a su tiempo, cuando se declare la guerra aquí también.
-Y no sabemos a dónde han ido los demás equipos...-dijo entre dientes Wes- Además, como alguien me tiró del avión antes de llegar al destino, ahora menos lo podré saber.
-Ya sabremos qué hacer. Creo que sería mejor quedarnos aquí y observar que sucede, por qué puede que mis deducciones sobre que la guerra viene hacía acá sean ciertas.
-Humm...- murmuró Wes-Puede que tengas razón.
-Siempre tengo razón, tonto- apuntó Yumie-Es por eso que soy tu superiora.
-Claro, claro. Pero no alardees demaciado, te podrías hacer daño en la cabeza y creértelo.
-No te reflejes en mí, por favor.
Ambos guardarón silencio por un rato, mirando las estrellas en la noche despejada. Wes no quería hacerse a la idea de que en unos días quizá, ese cielo estuviera de color rojizo y para nada calmado. Yumie pensaba en que quizá aquel hecho no se podría evitar, pero habría la posibilidad de reducirlo si lograban interceptar a algunos enemigos o evacuar oportunamente a mucha gente.
Sin duda, había mucho trabajo qué hacer de ahí en adelante y de cualquiera manera, ya sea peleando o sacando gente, o en ocasiones, haciendo ambas cosas.
-Mientras estemos aquí ayudaremos a Rosemary- habló por fin Wes.
-Sí, quizá no tenga suficiente para comer- accedió Yumie.
-Dice que una señora de esta calle cuida de ella, pero seguramente no puede darle mucho.
-Eso lo veremos después. Dentro de poco amanecerá y quizá conozcamos a la señora... que con suerte no la regañará por meter unos extraños con pinta de soldados a su casa.
-!No pasará eso¡-rió Wes- Al menos yo tengo una aparencia muy tierna.
-!Qué femenino¡- se burló Yumie.
-Bueno, bueno. Lo que nos importa es saber cómo vive Rosemary.
-Así es. Creo que si la invasión llega acá, tendremos que ayudarla. Eso a cuenta de que ha sido buena con nosotros el día de hoy.
En ese momento, el perro blanco de Rosemary salió de la casa y se echó junto a Wes. Él lo acarició con una sonrisa. Quería llamarlo por su nombre, pero no sabía cúal era. Yumie, entre tanto, le había dado la espalda para ponerse a dormir a unos metros de él.
-¿Sabes?- le contó Wes al perro, en vista de que Yumie se había dormido- Hace mucho tiempo no me gustaba salir al exterior y ahora temo que no haya eterior al cúal salir. Pero supongo que algunas personas podrían ser la diferencia entre una destrucción y una salvación. Yo quiero ser de ésas, al igual que Yumie, por qué quiero seguir viendo con vida a personas como Rosemary. No sólo verlas con vida, sino que también puedan vivir mejor que ahora.
El perro sólo meneó la cola y Wes dió por hecho que le estaba entendiendo. Un rato después, Wes se había quedado dormido, aunque en el horizonte ya se podía ver la primera luz de la mañana.
sábado, 10 de octubre de 2009
Capítulo 3: Llegada
Yumie siguió mirando por un rato, teniendo a la mano la pistola en caso de necesitarla. Wes lo único que hacía era mirar atolondradamente a todos lados. Empezarón a caminar por la playa y tras cerciorarse de que no había nada peligroso en los alrededores, se sentarón en la arena.
-Bien, bien-empezó Wes-¿Dónde estamos y ahora qué hacemos?
-No tengo idea. Lo único que podemos hacer es buscar información sobre esta cuidad.
-Vale, vale, información-dijo Wes poniendo la cara sobre las manos-Estamos empezando mal esto...
-¿Y de que otra manera lo podemos empezar? Si no te gusta, piensa en algo.
Permanecieron un buen rato en silencio. El sonido de las olas y la brisa eran reconfortantes, acompañados por la luz de la luna. Ambos pensaban, pero si la guerra no se había extendido hasta allá, tendrían que movilizarse de preferencia hasta dónde pudieran detener la marcha del anemigo.
De repente, Yumie volteó hacía atrás con cara de haber detectado algo con suma rápidez.
-¿Qué pasa?-preguntó Wes de nuevo con cara de miedo.
Yumie apuntó al fondo de la playa, a unos arbutos, con su plateada pistola larga.
-!¿Quién esta ahí?¡- gritó y luego ordenó:-!!Sal ahora mismo¡¡
-¿Q-qué? ¿Ya nos han atrapado?- preguntó Wes y Yumie le dirigió una mirada de pena.
-!!No lo voy a repetir¡¡-siguió ordenando Yumie-!!Sal de ahí¡¡
Pasó un minuto de silencio, luego las ramas del arbusto crujieron al dar paso a alguien. Yumie se aferró más a su pistola, y colocó muy cerca el dedo del gatillo, para poder presionarlo en cualquier momento. Wes estaba detrás de ella, ocultándose. A pesar de tener el nivel que tiene, suele ser un miedoso. Del arbusto se asomó primero la cara de una niña y después salió por completo y fue acercándose a ellos.
-Vaya que eres tonta-le dijo Wes- es sólo una niña pequeña.
-Cállate, ya me di cuenta- respondió Yumie bajando el arma.
La niña, vestida con un modesto vestido, de piel más o menos blanca, pelo castallo corto, ojos de color miel y una expresión indiferente en la cara se les acercó a unos metros.
-Vaya, vaya- dijo cuando se acercó más- ver tíos cayendo desde un avión y que estén bien no es muy común por aquí.
-¿Lo viste?- le preguntó Wes- Yo no quería hacer tal cosa, yo quería bajar como la gente normal.
-¿Alguien te obligó a hacerlo?- preguntó la niña.
-No. Sólo me empujarón- le contestó Wes poniendo cara escalofriante.
-¿En serio?- preguntó la niña riendo-¿Quién te ha empujado desde ahí?
-Está aqui al lado- señaló Wes con el pulgar hacia atrás- También hace un rato te ha apuntado con una pistola creyendo que era un enemigo, !es tan hostil¡
La niña rió con ganas. Yumie sólo observaba estupefacta cómo Wes era tan sociable, tanto que había mantenido una conversación con una niña extraña.
-Disculpa...-dijo Yumie dirigiéndose a la niña-¿Cómo te llamas?
-Mi nombre es Rosemary- exclamó la niña, ahora más alegre.
-Bonito nombre, bonito nombre- le dijo Wes.
-Rosemary ¿tú nos puedes decir dónde estamos?- preguntó Yumie.
-Claro, ustedes aterrizarón aquí, en Galicia- respondió ella cruzando los brazos por la espalda y al tiempo en que se balanceaba-¿Cúales son vuestros nombres?
-Yo soy Yumie, y éste tonto platicador se llama Wes- respondió Yumie por ambos.
-Yumie y Wes- repitió Rosemary-¿Qué les trae a España?
-La guerra.
-¿Sois soldados?
-Algo así, pero no te asustes- le dijo Wes- somos los buenos en este asunto.
-Pero si aquí no hay guerra.
-Entonces nos hemos bajado en un lugar equivocado.
-¿No tienen dónde pasar la noche? ¿Tienen hambre?- preguntó Rosemary tomándoles las manos a ambos.-No me parecen malas personas, pueden venir a mi casa.
Yumie y Wes se miraron entre sí. Un minuto después, Rosemary los estaba jalando de las manos hacia la salida de la playa, entre la calma de la madrugada.
-Bien, bien-empezó Wes-¿Dónde estamos y ahora qué hacemos?
-No tengo idea. Lo único que podemos hacer es buscar información sobre esta cuidad.
-Vale, vale, información-dijo Wes poniendo la cara sobre las manos-Estamos empezando mal esto...
-¿Y de que otra manera lo podemos empezar? Si no te gusta, piensa en algo.
Permanecieron un buen rato en silencio. El sonido de las olas y la brisa eran reconfortantes, acompañados por la luz de la luna. Ambos pensaban, pero si la guerra no se había extendido hasta allá, tendrían que movilizarse de preferencia hasta dónde pudieran detener la marcha del anemigo.
De repente, Yumie volteó hacía atrás con cara de haber detectado algo con suma rápidez.
-¿Qué pasa?-preguntó Wes de nuevo con cara de miedo.
Yumie apuntó al fondo de la playa, a unos arbutos, con su plateada pistola larga.
-!¿Quién esta ahí?¡- gritó y luego ordenó:-!!Sal ahora mismo¡¡
-¿Q-qué? ¿Ya nos han atrapado?- preguntó Wes y Yumie le dirigió una mirada de pena.
-!!No lo voy a repetir¡¡-siguió ordenando Yumie-!!Sal de ahí¡¡
Pasó un minuto de silencio, luego las ramas del arbusto crujieron al dar paso a alguien. Yumie se aferró más a su pistola, y colocó muy cerca el dedo del gatillo, para poder presionarlo en cualquier momento. Wes estaba detrás de ella, ocultándose. A pesar de tener el nivel que tiene, suele ser un miedoso. Del arbusto se asomó primero la cara de una niña y después salió por completo y fue acercándose a ellos.
-Vaya que eres tonta-le dijo Wes- es sólo una niña pequeña.
-Cállate, ya me di cuenta- respondió Yumie bajando el arma.
La niña, vestida con un modesto vestido, de piel más o menos blanca, pelo castallo corto, ojos de color miel y una expresión indiferente en la cara se les acercó a unos metros.
-Vaya, vaya- dijo cuando se acercó más- ver tíos cayendo desde un avión y que estén bien no es muy común por aquí.
-¿Lo viste?- le preguntó Wes- Yo no quería hacer tal cosa, yo quería bajar como la gente normal.
-¿Alguien te obligó a hacerlo?- preguntó la niña.
-No. Sólo me empujarón- le contestó Wes poniendo cara escalofriante.
-¿En serio?- preguntó la niña riendo-¿Quién te ha empujado desde ahí?
-Está aqui al lado- señaló Wes con el pulgar hacia atrás- También hace un rato te ha apuntado con una pistola creyendo que era un enemigo, !es tan hostil¡
La niña rió con ganas. Yumie sólo observaba estupefacta cómo Wes era tan sociable, tanto que había mantenido una conversación con una niña extraña.
-Disculpa...-dijo Yumie dirigiéndose a la niña-¿Cómo te llamas?
-Mi nombre es Rosemary- exclamó la niña, ahora más alegre.
-Bonito nombre, bonito nombre- le dijo Wes.
-Rosemary ¿tú nos puedes decir dónde estamos?- preguntó Yumie.
-Claro, ustedes aterrizarón aquí, en Galicia- respondió ella cruzando los brazos por la espalda y al tiempo en que se balanceaba-¿Cúales son vuestros nombres?
-Yo soy Yumie, y éste tonto platicador se llama Wes- respondió Yumie por ambos.
-Yumie y Wes- repitió Rosemary-¿Qué les trae a España?
-La guerra.
-¿Sois soldados?
-Algo así, pero no te asustes- le dijo Wes- somos los buenos en este asunto.
-Pero si aquí no hay guerra.
-Entonces nos hemos bajado en un lugar equivocado.
-¿No tienen dónde pasar la noche? ¿Tienen hambre?- preguntó Rosemary tomándoles las manos a ambos.-No me parecen malas personas, pueden venir a mi casa.
Yumie y Wes se miraron entre sí. Un minuto después, Rosemary los estaba jalando de las manos hacia la salida de la playa, entre la calma de la madrugada.
miércoles, 7 de octubre de 2009
El avión siguió su trayecto por un rato más. Yumie estaba tranquila mirando aún por la ventanilla y Wes, poniendo una horrible cara de enfado, permanecía con los brazos cruzados y los puños apretados.
-¿Sabes que ya no queda poner esas caras?- le dijo Yumie a Wes con indiferencia.
-Nunca se es demasiado grande como para hacer corajes.- Respondió Wes con la misma indiferencia.
-¿Tienes 15 años,no es así? ¿Por que no puedes comportarte como tal?
-Los de mi edad son así.
-Claro, claro. Todos los adolescentes son unos idiotas. Se me olvidó ese detalle.
-!Oye¡ !Tú tienes 17¡ ¿así que por que no te cuentas?
-Se te olvida que soy más inteligente que tú, tonto.
-!Hump¡....
Yumie se puso de pie y miró un pequeño reloj color oro que traía en un bolsillo de la gabardina. Entonces miró por la ventana y en su cara se dibujó el asombro y después la ansiedad.
-!Mira, pon atención¡- le dijo a Wes, tirándolo del cuello y acercándolo a la ventanilla- !Ya se ve la ciudad¡
Wes puso su cara radiante de nuevo.
-!Es cierto, es cierto¡- exclamó poniendo de lleno su cara en el cristal de la ventanilla- ¡Veo la ciudad¡
-!Qué bueno¡ ¿Sabes por que?- le dijo Yumie al oído.
-¿Por?
-Bueno, ya es media noche ¿Sabes?, y no sé hasta dónde vayan los aviones, así que tal como lo veo... nos vamos a bajar aquí.- Mientras decía eso, Yumie puso una sonrisa maliciosa.
-¿Heeeeeeeeeeeeeeeeeee? ¿Pretendes que saltemos del avión? Por que no creo que nos hagan una parada especial...- Exclamó Wes poniendo cara de estupefacción.
En vez de responderle, Yumie lo jaló de la gabardina y, literalmente, lo arrastró por el avión hasta llegar a la bahía de descarga. Wes le gritaba continuamente que estaba loca como para hacer eso, pero ella no le prestaba atención.
-Cállate de una vez, eres una molestia.- dijo Yumie soltándolo, luego se dirigió a una palanca y la jaló hacia abajo, haciendo que se abriera la rampa. Entró el viento con fuerza, haciendo un sonoro silbido.
-N-no... tú...!Tú estás LO-CA¡- exclamó Wes dejando ver el pánico en su sudorosa cara.- Además, aún estamos sobre el mar...
-Eso no es cierto. Estamos a unos cuantos minutos de la cuidad.- dijo Yumie con cara divertida- Además el que nades un poco te hará entrar en condición...
Yumie miró que un poco más y estarían sobre la ciudad, y como ella quería aterrizar en la playa...
-!Mira¡ ¿qué es eso?- le dijo a Wes apuntando al cielo.- Veo algo pero necesitas pararte en la rampa para poder ver... parece un avión de los enemigos...
Wes se acercó y se puso en la rampa.
-!No seas mentirosa, yo no veo nada¡
-!Claro que si¡ Párate en la orilla de la rampa y lo verás...
Wes se acercó a dónde estaba ella y se puso a buscar en el cielo. Ya estaba bastante en la orilla...
Yumie rió maliciosamente y Wes la miró con cara espantada.
- Ja, ja , ja- rió Yumie poniéndole una mano en la espalda- Eres un ILUSO.
-¿Heeeee?
Pero ya no le dio tiempo a decir algo más, pues, con un elegante movimiento de su mano hacía adelante, Yumie le tiró por la rampa. Wes lanzó un grito en su viaje hacia el suelo. Estaba verdaderamente aterrado, y eso claro está, lo disfrutaba Yumie.
- Ahhh...- suspiró Yumie- El dulce grito de un tonto cayendo de un avión....
Acto seguido, Yumie saltó de la rampa. Caía tan rápido que en un instante, estaba a pocos metros de Wes. Éste hasta lloraba de miedo mientras seguía gritando al caer.
-!!!Gritas igual que una niña!!!- le gritó Yumie.
-!!!Whaaaa¡¡¡ !!!Cierra la boca¡¡¡
-No puedo creer que este bobo no sepa como aterrizar en una situación así...- murmuró Yumie- Tendré que hacer algo yo...
De las manos de Yumie se dispararón miles de hilos, tan finos y delgados que sólo podían verse cuando los alcanzaba la luz y se veían del color de la plata. Rápidamente, los hilos envolvierón a Wes y Yumie tómo más impulso para caer primero que él en la playa. Con los hilos, Yumie hizo caer a Wes con menos fuerza en el mar. Cuando cayó, hizo un ruido alto.
Yumie había caído, como siempre, de manera elegante y Wes había caído de cabeza en el mar, cerca de la orilla.
-¿Uhh?- murmuró Yumie acercándose a la orilla- Espero que no haya caído en un lugar dónde había rocas. Sino, se quedará más tonto de lo que ya es...
Un minuto después, Wes asomó la cabeza en el agua.
-!Maldita loca¡- gritó al ver a Yumie- !Qué diablos estabas pensando¡
-Hump- rió Yumie- pensé que sabías cómo caer. Yo sólo quería ponerte a prueba... tirándote del avión.
Wes nadó hasta la orilla, escurriendo de agua. Levantó la vista y pudo ver a los tres aviones seguir su camino. Cuando vio que alto volaban, se estremeció al recordar la caída.
-No vuelvas a hacer cosas de ésas- le dijo a Yumie- O por lo menos, házlo tú sola, loca maldita.
-Fue una simple bromita...- dijo Yumie conteniendo la risa- !Nada vale más que tu cara llorona y oírte gritar como una niña¡
Wes puso la cara roja por el enfado y la indignación. Yumie se dio la vuelta y miró por los alrededores.
-¿Dónde diablos estamos?- preguntó Wes poniéndose de pie y sacudiéndose la arena de la gabardina y el pantalón.
-No sé, pero se ve tranquilo.
-Está bien, preguntemos por ahí.
-Pues deja de jugar con la arena y vámonos de una vez.
-¿Quién está jugando? !Tú eres la que juega muy pesado¡
Wes se puso al lado de Yumie y también miró por los alrededores. Después volvió la vista al mar. Ya estaban en el lugar dónde habían sido enviados, sólo quedaba saber qué harían a partir de ahí. La luna se podía ver bastante bien, e iluminaba tan bien que no hacía falta una linterna. Pero quizá por lo mismo, habría que tener cuidado.
-¿Sabes que ya no queda poner esas caras?- le dijo Yumie a Wes con indiferencia.
-Nunca se es demasiado grande como para hacer corajes.- Respondió Wes con la misma indiferencia.
-¿Tienes 15 años,no es así? ¿Por que no puedes comportarte como tal?
-Los de mi edad son así.
-Claro, claro. Todos los adolescentes son unos idiotas. Se me olvidó ese detalle.
-!Oye¡ !Tú tienes 17¡ ¿así que por que no te cuentas?
-Se te olvida que soy más inteligente que tú, tonto.
-!Hump¡....
Yumie se puso de pie y miró un pequeño reloj color oro que traía en un bolsillo de la gabardina. Entonces miró por la ventana y en su cara se dibujó el asombro y después la ansiedad.
-!Mira, pon atención¡- le dijo a Wes, tirándolo del cuello y acercándolo a la ventanilla- !Ya se ve la ciudad¡
Wes puso su cara radiante de nuevo.
-!Es cierto, es cierto¡- exclamó poniendo de lleno su cara en el cristal de la ventanilla- ¡Veo la ciudad¡
-!Qué bueno¡ ¿Sabes por que?- le dijo Yumie al oído.
-¿Por?
-Bueno, ya es media noche ¿Sabes?, y no sé hasta dónde vayan los aviones, así que tal como lo veo... nos vamos a bajar aquí.- Mientras decía eso, Yumie puso una sonrisa maliciosa.
-¿Heeeeeeeeeeeeeeeeeee? ¿Pretendes que saltemos del avión? Por que no creo que nos hagan una parada especial...- Exclamó Wes poniendo cara de estupefacción.
En vez de responderle, Yumie lo jaló de la gabardina y, literalmente, lo arrastró por el avión hasta llegar a la bahía de descarga. Wes le gritaba continuamente que estaba loca como para hacer eso, pero ella no le prestaba atención.
-Cállate de una vez, eres una molestia.- dijo Yumie soltándolo, luego se dirigió a una palanca y la jaló hacia abajo, haciendo que se abriera la rampa. Entró el viento con fuerza, haciendo un sonoro silbido.
-N-no... tú...!Tú estás LO-CA¡- exclamó Wes dejando ver el pánico en su sudorosa cara.- Además, aún estamos sobre el mar...
-Eso no es cierto. Estamos a unos cuantos minutos de la cuidad.- dijo Yumie con cara divertida- Además el que nades un poco te hará entrar en condición...
Yumie miró que un poco más y estarían sobre la ciudad, y como ella quería aterrizar en la playa...
-!Mira¡ ¿qué es eso?- le dijo a Wes apuntando al cielo.- Veo algo pero necesitas pararte en la rampa para poder ver... parece un avión de los enemigos...
Wes se acercó y se puso en la rampa.
-!No seas mentirosa, yo no veo nada¡
-!Claro que si¡ Párate en la orilla de la rampa y lo verás...
Wes se acercó a dónde estaba ella y se puso a buscar en el cielo. Ya estaba bastante en la orilla...
Yumie rió maliciosamente y Wes la miró con cara espantada.
- Ja, ja , ja- rió Yumie poniéndole una mano en la espalda- Eres un ILUSO.
-¿Heeeee?
Pero ya no le dio tiempo a decir algo más, pues, con un elegante movimiento de su mano hacía adelante, Yumie le tiró por la rampa. Wes lanzó un grito en su viaje hacia el suelo. Estaba verdaderamente aterrado, y eso claro está, lo disfrutaba Yumie.
- Ahhh...- suspiró Yumie- El dulce grito de un tonto cayendo de un avión....
Acto seguido, Yumie saltó de la rampa. Caía tan rápido que en un instante, estaba a pocos metros de Wes. Éste hasta lloraba de miedo mientras seguía gritando al caer.
-!!!Gritas igual que una niña!!!- le gritó Yumie.
-!!!Whaaaa¡¡¡ !!!Cierra la boca¡¡¡
-No puedo creer que este bobo no sepa como aterrizar en una situación así...- murmuró Yumie- Tendré que hacer algo yo...
De las manos de Yumie se dispararón miles de hilos, tan finos y delgados que sólo podían verse cuando los alcanzaba la luz y se veían del color de la plata. Rápidamente, los hilos envolvierón a Wes y Yumie tómo más impulso para caer primero que él en la playa. Con los hilos, Yumie hizo caer a Wes con menos fuerza en el mar. Cuando cayó, hizo un ruido alto.
Yumie había caído, como siempre, de manera elegante y Wes había caído de cabeza en el mar, cerca de la orilla.
-¿Uhh?- murmuró Yumie acercándose a la orilla- Espero que no haya caído en un lugar dónde había rocas. Sino, se quedará más tonto de lo que ya es...
Un minuto después, Wes asomó la cabeza en el agua.
-!Maldita loca¡- gritó al ver a Yumie- !Qué diablos estabas pensando¡
-Hump- rió Yumie- pensé que sabías cómo caer. Yo sólo quería ponerte a prueba... tirándote del avión.
Wes nadó hasta la orilla, escurriendo de agua. Levantó la vista y pudo ver a los tres aviones seguir su camino. Cuando vio que alto volaban, se estremeció al recordar la caída.
-No vuelvas a hacer cosas de ésas- le dijo a Yumie- O por lo menos, házlo tú sola, loca maldita.
-Fue una simple bromita...- dijo Yumie conteniendo la risa- !Nada vale más que tu cara llorona y oírte gritar como una niña¡
Wes puso la cara roja por el enfado y la indignación. Yumie se dio la vuelta y miró por los alrededores.
-¿Dónde diablos estamos?- preguntó Wes poniéndose de pie y sacudiéndose la arena de la gabardina y el pantalón.
-No sé, pero se ve tranquilo.
-Está bien, preguntemos por ahí.
-Pues deja de jugar con la arena y vámonos de una vez.
-¿Quién está jugando? !Tú eres la que juega muy pesado¡
Wes se puso al lado de Yumie y también miró por los alrededores. Después volvió la vista al mar. Ya estaban en el lugar dónde habían sido enviados, sólo quedaba saber qué harían a partir de ahí. La luna se podía ver bastante bien, e iluminaba tan bien que no hacía falta una linterna. Pero quizá por lo mismo, habría que tener cuidado.
martes, 6 de octubre de 2009
Ya estando en la base, Wes se detuvo y admiró los aviones.
-¡¡¡Whooooo!!!- exclamó con cara radiente, abriendo mucho los ojos-¡Éstos son más grandes que los otros!
-Pareces un niño. Pero creo que ya sabes que no soy tu niñera. Si te llenan de plomo por irte por ahí a pasear no es mi culpa- le dijo Yumie burlonamente.
-Como si éso pasara con mucha facilidad...- recalcó Wes acariciando una de sus espadas.
-Espero que hagas tu trabajo en vez de hablar. No te deshaces de los enemigos sólo hablandóles...- Yumie lo miró e hizo una cara pensativa- Aunque, siendo tú, quizá si podrías...
Wes la miró con cara de no estarse divirtiendo y volvió a mirar los aviones y poner los ojos radiantes.
-En serio que contigo no se puede...- dijo Yumie moviendo la cabeza.
En unos momentos, todos los demás se habían alineado, esperando indicaciones para subir.
Por el altavoz se oyó la voz de Kaito, diciendo que subieran a cualquiera de los aviones en orden, ya que todos iban hacia Europa. Una vez ahí, los agentes tendrían que movilizarse por su cuenta, dependiendo de la misión. Había tres aviones y todos se apresurarón a abordarlos.
En la base se oía mucho alboroto, ligeramente disfrazado con el ruido de las turbinas de los aviones. Yumie y Wes caminarón despacio, aunque a él no le apetecía tanto, ya que estaba ancioso. Una vez dentro, se sentarón al lado de una ventanilla, Yumie bastante tranquila y Wes mirando a todos lados.
A las 9 de la noche en punto, los aviones despegarón. Iban tan rápido que en unos instantes, Yumie podía ver desde la ventanilla la isla entera dónde está la agencia. La noche ya había caído, la luna estaba llena y las estrellas brillando en el cielo. El viento que golpeaba el avión llevaba la sensación del agua del mar. A Yumie se le perdía la vista en cosas tan sencillas como ésas. Para ella, disfrutaba algo de lo que seguramente no vería mientras estuviera en el campo de batallas. Algo sencillo pero relajante.
Wes se distraía puliendo sus pistolas plateadas con un pedazo de trapo y de ratos veía su reflejo en ellas. Cuando terminó de pulirlas, se cruzó de brazos y durmió un poco. Ya a las 1o:25, dio un bostezo y despertó.
-¿Todavía no llegamos?- preguntó adormilado.
-Claro que no.
Wes se frotó los ojos y volvió a bostezar.
-Oye, no me has dicho nada sobre la misión- dijo cambiando completamente.
-Es cierto, no te he dicho nada.
-¿Podrías...decírlo de una vez? No me gustaría llegar sin saber qué voy a hacer.
-Está bien.-Yumie sacó de su gabardina las hojas dobladas dónde ponía la misión y se las entregó a Wes-¿Las lees tú? No me apetece leertélas.
Wes se las arrebató y las miró con ansiedad una por una. Cuando terminó de leer, puso cara de decepción.
-¿Decepcionado?- le dijo Yumie.
Wes se quedó callado y ahora hacía una mueca.
-Ya sabes que siempre nos toca contrarestar los ataques enemigos, eso hasta que recibamos órdenes nuevas. En toda Europa.
-!Qué simple¡- exclamó Wes.
-Sabes que Kaito es así a la hora de escribir los informes. Eso no significa que sea algo simple. Como agentes de primer rango, literalmente, vamos a dónde se nos antoja. Te comportas como si siguieramos lo que dice ese papel al pie de la letra- explicó Yumie sin dejar de ver por la ventanilla.
-Es cierto...- concedió Wes aún no muy convencido.
-Cuando llegemos allá, decidiremos cómo movilizarnos. Todo dependerá de que zona lo necesite más ¿entendiste?
-Entiendo.
-¡¡¡Whooooo!!!- exclamó con cara radiente, abriendo mucho los ojos-¡Éstos son más grandes que los otros!
-Pareces un niño. Pero creo que ya sabes que no soy tu niñera. Si te llenan de plomo por irte por ahí a pasear no es mi culpa- le dijo Yumie burlonamente.
-Como si éso pasara con mucha facilidad...- recalcó Wes acariciando una de sus espadas.
-Espero que hagas tu trabajo en vez de hablar. No te deshaces de los enemigos sólo hablandóles...- Yumie lo miró e hizo una cara pensativa- Aunque, siendo tú, quizá si podrías...
Wes la miró con cara de no estarse divirtiendo y volvió a mirar los aviones y poner los ojos radiantes.
-En serio que contigo no se puede...- dijo Yumie moviendo la cabeza.
En unos momentos, todos los demás se habían alineado, esperando indicaciones para subir.
Por el altavoz se oyó la voz de Kaito, diciendo que subieran a cualquiera de los aviones en orden, ya que todos iban hacia Europa. Una vez ahí, los agentes tendrían que movilizarse por su cuenta, dependiendo de la misión. Había tres aviones y todos se apresurarón a abordarlos.
En la base se oía mucho alboroto, ligeramente disfrazado con el ruido de las turbinas de los aviones. Yumie y Wes caminarón despacio, aunque a él no le apetecía tanto, ya que estaba ancioso. Una vez dentro, se sentarón al lado de una ventanilla, Yumie bastante tranquila y Wes mirando a todos lados.
A las 9 de la noche en punto, los aviones despegarón. Iban tan rápido que en unos instantes, Yumie podía ver desde la ventanilla la isla entera dónde está la agencia. La noche ya había caído, la luna estaba llena y las estrellas brillando en el cielo. El viento que golpeaba el avión llevaba la sensación del agua del mar. A Yumie se le perdía la vista en cosas tan sencillas como ésas. Para ella, disfrutaba algo de lo que seguramente no vería mientras estuviera en el campo de batallas. Algo sencillo pero relajante.
Wes se distraía puliendo sus pistolas plateadas con un pedazo de trapo y de ratos veía su reflejo en ellas. Cuando terminó de pulirlas, se cruzó de brazos y durmió un poco. Ya a las 1o:25, dio un bostezo y despertó.
-¿Todavía no llegamos?- preguntó adormilado.
-Claro que no.
Wes se frotó los ojos y volvió a bostezar.
-Oye, no me has dicho nada sobre la misión- dijo cambiando completamente.
-Es cierto, no te he dicho nada.
-¿Podrías...decírlo de una vez? No me gustaría llegar sin saber qué voy a hacer.
-Está bien.-Yumie sacó de su gabardina las hojas dobladas dónde ponía la misión y se las entregó a Wes-¿Las lees tú? No me apetece leertélas.
Wes se las arrebató y las miró con ansiedad una por una. Cuando terminó de leer, puso cara de decepción.
-¿Decepcionado?- le dijo Yumie.
Wes se quedó callado y ahora hacía una mueca.
-Ya sabes que siempre nos toca contrarestar los ataques enemigos, eso hasta que recibamos órdenes nuevas. En toda Europa.
-!Qué simple¡- exclamó Wes.
-Sabes que Kaito es así a la hora de escribir los informes. Eso no significa que sea algo simple. Como agentes de primer rango, literalmente, vamos a dónde se nos antoja. Te comportas como si siguieramos lo que dice ese papel al pie de la letra- explicó Yumie sin dejar de ver por la ventanilla.
-Es cierto...- concedió Wes aún no muy convencido.
-Cuando llegemos allá, decidiremos cómo movilizarnos. Todo dependerá de que zona lo necesite más ¿entendiste?
-Entiendo.
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