Ya estando en la base, Wes se detuvo y admiró los aviones.
-¡¡¡Whooooo!!!- exclamó con cara radiente, abriendo mucho los ojos-¡Éstos son más grandes que los otros!
-Pareces un niño. Pero creo que ya sabes que no soy tu niñera. Si te llenan de plomo por irte por ahí a pasear no es mi culpa- le dijo Yumie burlonamente.
-Como si éso pasara con mucha facilidad...- recalcó Wes acariciando una de sus espadas.
-Espero que hagas tu trabajo en vez de hablar. No te deshaces de los enemigos sólo hablandóles...- Yumie lo miró e hizo una cara pensativa- Aunque, siendo tú, quizá si podrías...
Wes la miró con cara de no estarse divirtiendo y volvió a mirar los aviones y poner los ojos radiantes.
-En serio que contigo no se puede...- dijo Yumie moviendo la cabeza.
En unos momentos, todos los demás se habían alineado, esperando indicaciones para subir.
Por el altavoz se oyó la voz de Kaito, diciendo que subieran a cualquiera de los aviones en orden, ya que todos iban hacia Europa. Una vez ahí, los agentes tendrían que movilizarse por su cuenta, dependiendo de la misión. Había tres aviones y todos se apresurarón a abordarlos.
En la base se oía mucho alboroto, ligeramente disfrazado con el ruido de las turbinas de los aviones. Yumie y Wes caminarón despacio, aunque a él no le apetecía tanto, ya que estaba ancioso. Una vez dentro, se sentarón al lado de una ventanilla, Yumie bastante tranquila y Wes mirando a todos lados.
A las 9 de la noche en punto, los aviones despegarón. Iban tan rápido que en unos instantes, Yumie podía ver desde la ventanilla la isla entera dónde está la agencia. La noche ya había caído, la luna estaba llena y las estrellas brillando en el cielo. El viento que golpeaba el avión llevaba la sensación del agua del mar. A Yumie se le perdía la vista en cosas tan sencillas como ésas. Para ella, disfrutaba algo de lo que seguramente no vería mientras estuviera en el campo de batallas. Algo sencillo pero relajante.
Wes se distraía puliendo sus pistolas plateadas con un pedazo de trapo y de ratos veía su reflejo en ellas. Cuando terminó de pulirlas, se cruzó de brazos y durmió un poco. Ya a las 1o:25, dio un bostezo y despertó.
-¿Todavía no llegamos?- preguntó adormilado.
-Claro que no.
Wes se frotó los ojos y volvió a bostezar.
-Oye, no me has dicho nada sobre la misión- dijo cambiando completamente.
-Es cierto, no te he dicho nada.
-¿Podrías...decírlo de una vez? No me gustaría llegar sin saber qué voy a hacer.
-Está bien.-Yumie sacó de su gabardina las hojas dobladas dónde ponía la misión y se las entregó a Wes-¿Las lees tú? No me apetece leertélas.
Wes se las arrebató y las miró con ansiedad una por una. Cuando terminó de leer, puso cara de decepción.
-¿Decepcionado?- le dijo Yumie.
Wes se quedó callado y ahora hacía una mueca.
-Ya sabes que siempre nos toca contrarestar los ataques enemigos, eso hasta que recibamos órdenes nuevas. En toda Europa.
-!Qué simple¡- exclamó Wes.
-Sabes que Kaito es así a la hora de escribir los informes. Eso no significa que sea algo simple. Como agentes de primer rango, literalmente, vamos a dónde se nos antoja. Te comportas como si siguieramos lo que dice ese papel al pie de la letra- explicó Yumie sin dejar de ver por la ventanilla.
-Es cierto...- concedió Wes aún no muy convencido.
-Cuando llegemos allá, decidiremos cómo movilizarnos. Todo dependerá de que zona lo necesite más ¿entendiste?
-Entiendo.
martes, 6 de octubre de 2009
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