Yumie llevó a Wes arrastrando casi por toda una cuadra. Los que les veían pasar, primero ponían caras de extrañeza, seguida de una risa contenida. Cuando Wes pudo caminar por sí solo, caminarón hasta la playa dónde habían llegado apenas la noche anterior. Observarón por un momento a los pescadores que iban y venían constantemente, sentados cerca de la playa, dejando que la brisa salada les refrescara la cara.
-Bueno, ¿es así como vamos a ayudar, sentados aqui en la playa como unos turistas?- se quejó Wes.
-No, de hecho, estoy esperando a que un barco pesquero vuelva- respondió Yumie, fijando la vista más adentro del mar, dónde un pequeño barco se asomaba.
-¿Quieres comprar pescado?
-No, tonto. Quiero trabajar.
-¿Sabes acaso, como usar una red de pescar?- dijo burlón Wes.
-Sé manejar mis hilos y con eso basta. Es una habilidad muy conveniente, tiene bastantes usos...
-¿Además de usarlos en batalla? Sí, puede que tengas razón.
-Ah, por cierto- dijo Yumie totalmente distraída- , tú vas a venir conmigo.
Wes puso cara de negarse, pero tras pensarlo un momento, puso una cara de "me da igual".
Un rato después, vino el barco pesquero que Yumie había divisado desde hace unos momentos. Unos hombres se bajarón del barco y pasarón al lado de Yumie y Wes. Entonces, el que parecía capitán del barco, miró alrededor y después gritó a la poca gente de la playa:
-!Oigan, ¿quién de vosotros quiere trabajo por hoy?¡
-¿Oíste eso, Wes?- dijo Yumie, levantándose de un salto y Wes la siguió.
-¿Disculpe?- empezó Wes cuando se acercarón al capitán del barco- Deseamos saber sobre el trabajo...
-Sí, verán, me faltan pescadores...- dijo el capitán que, mientras hablaba, los examinaba con la mirada fija y tras quedarse en silencio, continuó-: Pero creo que ustedes, aunque se no se ven más que unos críos, me valen.
-¿Unos críos solamente? No tiene idea...- pensó Yumie.
-Bueno, vale, ¿Pero cúanto tiempo trabajaremos y cúanto nos pagará?- preguntó Wes.
-Trabajarán hasta después del medio día. Ya son casi las 10 de la mañana, sólo me servirán hasta las 2 de la tarde. Por cuatro horas de trabajo, suelo pagar 4 o 5 Euros.
Wes y Yumie se mirarón por un instante, mostrando su acuerdo entre ambos. Entonces se volvieron al capitán, diciéndole que estaban de acuerdo.
-Entonces subid al barco, que ya es algo tarde- ordenó el capitán, volviéndose y desapareciendo de la vista en el pequeño barco.
Wes y Yumie subierón de un solo salto. En el barco sólo había otros cuatro hombres, que llevaban todas las ropas y un poco las manos y la cara sucias de grasa o quizá de otra cosa.
Cuando caminarón por el barco, los hombres les miraban extrañados, pues sin duda, al igual que el capitán, pensaban que eran sólo unos críos. Después de aquello, no les prestarón más atención por el momento. Yumie miraba el mar con ojos distraídos, convencida de que sería un trabajo fácil.
-Miren, lo que tienen que hacer es...- empezó el capitán.
-...Es pescar ¿no?- le interrumpió enseguida Yumie- Entonces sólo diga dónde están los peces y yo le atraparé tantos, que su barco-bote no podrá con ellos.
El capitán la miró con algo de estupefacción en su cara, alzando las cejas y luego dejándolas caer en una mueca de irritación. Wes, mientras tanto, se miraba largamente las manos detrás suyo. Y alrededor, los demás hombres se burlaban bajo.
-Espero que no estés fanfarroneando solamente ¿eh?- bufó el capitán, retirándose.
Habían recorrido poco, cuando el capitán dio las órdenes de bajar las redes para la pesca. Los hombres que iban, tomarón las pesadas redes, las extendierón y después las tirarón al mar con su aire de fuerza. Yumie sólo sonrió y Wes aún seguía mirándose las manos. Entonces uno de los hombres se enojó ante la "holgazanería" de ellos y les regañó con que no estaban haciendo nada.
-Oiga, en un momento ella hará más pesca que las de ustedes en 3 días- respondió Wes algo irritado.
