Rosemary les condujo hasta un conjunto de casas pequeñas, en una calle cerrada, a una hora de la playa. Se veía cúal si fuera un calle de personas pobres, pues las casas estaban viejas, pintadas a rayones por fuera y eran bastante pequeñas. Durante el camino, Rosemary conversó animadamente con Wes, mientras que Yumie sólo escuchaba sonriente.
Cuando llegaron, Rosemary los llevó hasta el final de la calle.
-Es aquí- anunció parándose de golpe, como si por un momento fuera a seguirse de largo.
-Ohh-exclamó Wes al ver la casa que quizá sería la más vieja de todas. Tenía hasta un vidrio roto y la puerta estaba por caerse también.
-No será la gran cosa-dijo Rosemery como si hubiera adivinado los pensamientos de Wes-pero es peor vivir en la calle ¿no creen?
-Supongo que tienes razón- contestó Wes.
-Estoy agradecida- sonrió Rosemary.-Muchos ahora o en un futuro no tendrán un techo, yo ahora tengo el mío.
Acto seguido entrarón a la casa. En la puerta salió un pequeño perro blanco ladrando, a lo cual Rosemary lo tranquilizó acariciándole. En el interior, la casa era más modesta que en el exterior, pues tenía unos cuantos muebles en buen estado y la cocina estaba limpia.
-Tienes una buena casa aqui- le dijo Yumie.
-No me puedo quejar. Al menos tengo comida y una cama en buen estado- sonrió Rosemary, que aún acariciaba al perro.
-Mmm...-empezó Wes y se dirigió a Yumie- Hay algo que no entiendo, ¿Vive sola? ¿O dónde está su madre?
Yumie le contestó con una mirada de no saber nada, así que se lo preguntó a Rosemary.
-¿Eso?- contestó Rosemary-No tengo mamá. Una señora de esta calle me trae comida y ve por mí.
-Ohh- dijeron Wes y Yumie a la vez, apenados.
-No se preocupen, me va bien- dijo Rosemary mientras iba a la cocina.-Veré que puedo daros de comer...
-No te preocupes por eso.- dijo Yumie deteniéndola- Es suficiente con que nos des un lugar para dormir. También podemos dormir en el piso, no será necesario que nos dejes dormir en tu cama.
-!Sí, es suficiente con que nos des un techo¡- replicó Wes desde atrás.
-¿Lo ves?
-Pero...
-Pero nada, Rosemary. Además somos soldados, por lo tanto debemos acostumbrarnos a no tener lujos. Para nosotros, aún dormir a la interperie, pero tranquilos, es un buen regalo.
Rosemary se sorprendió al oír esas palabras y después de eso desistió en ofrecerles algo más.
Ya que era bien entrada la madrugada, Yumie acompañó a Rosemary mientras ella trataba de dormir. Wes estaba afuera mirando las estrellas y un rato después apareció Yumie que se sentó a su lado.
-Rosemary es una buena chica...-fue lo primero que dijo Wes-¿Te importaría imitarla un poco?
-Si te lo merecieras...- rió Yumie entre dientes.
-En fin...- se volvió Wes-¿Qué hacemos aquí si no ha pasado nada? ¿la tirada del avión me salió de a gratis?
-No lo sé. Según los papeles de la misión que nos dieron, iba a ocurrir algo en este país...-dijo Yumie pensando-O quizá Kaito nos envió para impedir la incursión de los enemigos a su tiempo, cuando se declare la guerra aquí también.
-Y no sabemos a dónde han ido los demás equipos...-dijo entre dientes Wes- Además, como alguien me tiró del avión antes de llegar al destino, ahora menos lo podré saber.
-Ya sabremos qué hacer. Creo que sería mejor quedarnos aquí y observar que sucede, por qué puede que mis deducciones sobre que la guerra viene hacía acá sean ciertas.
-Humm...- murmuró Wes-Puede que tengas razón.
-Siempre tengo razón, tonto- apuntó Yumie-Es por eso que soy tu superiora.
-Claro, claro. Pero no alardees demaciado, te podrías hacer daño en la cabeza y creértelo.
-No te reflejes en mí, por favor.
Ambos guardarón silencio por un rato, mirando las estrellas en la noche despejada. Wes no quería hacerse a la idea de que en unos días quizá, ese cielo estuviera de color rojizo y para nada calmado. Yumie pensaba en que quizá aquel hecho no se podría evitar, pero habría la posibilidad de reducirlo si lograban interceptar a algunos enemigos o evacuar oportunamente a mucha gente.
Sin duda, había mucho trabajo qué hacer de ahí en adelante y de cualquiera manera, ya sea peleando o sacando gente, o en ocasiones, haciendo ambas cosas.
-Mientras estemos aquí ayudaremos a Rosemary- habló por fin Wes.
-Sí, quizá no tenga suficiente para comer- accedió Yumie.
-Dice que una señora de esta calle cuida de ella, pero seguramente no puede darle mucho.
-Eso lo veremos después. Dentro de poco amanecerá y quizá conozcamos a la señora... que con suerte no la regañará por meter unos extraños con pinta de soldados a su casa.
-!No pasará eso¡-rió Wes- Al menos yo tengo una aparencia muy tierna.
-!Qué femenino¡- se burló Yumie.
-Bueno, bueno. Lo que nos importa es saber cómo vive Rosemary.
-Así es. Creo que si la invasión llega acá, tendremos que ayudarla. Eso a cuenta de que ha sido buena con nosotros el día de hoy.
En ese momento, el perro blanco de Rosemary salió de la casa y se echó junto a Wes. Él lo acarició con una sonrisa. Quería llamarlo por su nombre, pero no sabía cúal era. Yumie, entre tanto, le había dado la espalda para ponerse a dormir a unos metros de él.
-¿Sabes?- le contó Wes al perro, en vista de que Yumie se había dormido- Hace mucho tiempo no me gustaba salir al exterior y ahora temo que no haya eterior al cúal salir. Pero supongo que algunas personas podrían ser la diferencia entre una destrucción y una salvación. Yo quiero ser de ésas, al igual que Yumie, por qué quiero seguir viendo con vida a personas como Rosemary. No sólo verlas con vida, sino que también puedan vivir mejor que ahora.
El perro sólo meneó la cola y Wes dió por hecho que le estaba entendiendo. Un rato después, Wes se había quedado dormido, aunque en el horizonte ya se podía ver la primera luz de la mañana.
sábado, 17 de octubre de 2009
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